La última actuación de Tebaldi en el Liceo: "Cantó 'Tosca' como la canta siempre: maravillosamente, estupendamente" (1959)

La última vez que Renata Tebaldi canta en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona fue el domingo 22 de noviembre de 1959, en 'Tosca', con Gian Giacomo Guelfi como Scarpia y Giuseppe Gismondo en el rol de Cavaradossi. A la batuta, Angelo Questa.
Sólo cantó la primera de las tres 'Bohème' de las que hablábamos ayer (y el despiste es mío). En las otras dos, asumió el rol de Mimì la soprano barcelonesa Enriqueta Tarrés: "Fue una Mimí expresiva, sensible, brillante en los agudos y variada y convincente en los acentos. El público la aplaudió con toda efusividad a lo largo de la representación e insistió en los cálidos aplausos al final de los actos, requiriéndola al proscenio".
La foto, como bien pueden apreciar, es del Metropolitan. No encuentro del Liceo. Además, está divina:-)
Y
Éstas fueron sus palabras:
"Liceo. Despedida de Renata Tebaldi"
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«A Renata Tebaldi, en su última actuación por esta temporada, había que demostrarle cuánto se la admira y quiere en Barcelona, demostración que, después de todo, no ha dejado de hacerse patente ni un solo instante. Pero había que insistir, y anteayer por la tarde, el teatro se llenó de modo que parecía haberse hecho elástico, y las ovaciones y ¡bravos! fueron inacabables y ensordecedores, e imponente la ofrenda de flores y regalos.
La eminente soprano, sobreponiéndose a la emoción que la dominaba, cantó “Tosca” como la canta siempre: maravillosamente, estupendamente. El “Vissi d’arte”, una creación magistral, subrayada por las aclamaciones de la sala, teniéndose que repetir la famosa romanza.
La ilustre diva salió ayer, en avión, para Nápoles y Milán, donde tiene contraídos compromisos, y después de cumplirlos, marchará a Nueva York, también contratada para cantar en el Metropolitan».
• U. F. Z.
La Vanguardia ('Música, Teatro y Cinematografía', pág.29), 24 de noviembre de 1959.

Sparafucille dijo
Parece que el crítico musical de La Vanguardia era un "tebaldista" recalcitrante y un "anti-Callas" declarado. Se podría utilizar como ejemplo para reflexionar a propósito de ese debate que abrimos hace poco sobre la objetividad o subjetividad en la apreciación musical. Que conste que yo también, en general, prefiero a la Tebaldi, aunque sin llegar a un grado de fanatismo tal que me impida reconocer que hay interpretaciones de María Callas que, pese a todos sus posibles defectos vocales, son insustituibles. Pero, ¿no parece sospechoso en un crítico musical una polarización tan extrema de sus juicios críticos? ¿Acaso no inspira cierta desconfianza su parcialidad?
La crónica está firmada en 1959 pero, ojo avizor, en nuestros días sigue habiendo críticos de este tipo: panegírico adulador con unos y libelo inmisericorde con otros. Hace años solía comprar varias revistas musicales especializadas para tener una orientación a la hora de adquirir discos. Cuando ya decidí que tenía conocimientos suficientes para orientar por mí mismo mis preferencias musicales, decidí prescindir de ellas como guía. El contraste era extremo, rozando a veces en lo increíble. En una revista, se encumbraba la última grabación operística de Plácido Domingo como "versión de referencia"; en la otra, se le ponía como chupa de dómine. La para unos genialidad de Barenboim era, para otros, mediocridad insalvable. Las sinfonías de Bruckner por Celibidache eran un tostón insoportable o la quintaesencia de la belleza, según el crítico al que acudiéramos, y así con todos, fuese cual fuese el género musical.
Que haya diversidad de opiniones es inevitable. Que haya quienes se encastillen en sus dogmas y se hagan fieles vasallos o acérrimos enemigos de un cantantes, también es comprensible: cada uno tiene sus filias y sus fobias. Pero que eso se haga desde la privilegiada atalaya de la posición de crítico, con el poder que ello otorga para orientar o desorientar la opinión pública, para formar o malformar el gusto musical de los lectores, eso es ya otra cosa.
24 Septiembre 2007 | 01:55 AM