(Cecilia Lavilla Berganza y Teresa Berganza)

Berganza enmarca lo excepcional —el que su camino de vuelta y el de ida de su hija se crucen en un punto excéntrico a lo que se supone que es el centro neurálgico del canto— en la situación actual de la ópera, que describe con escaso optimismo: "En mi opinión, para que la ópera, el canto en sí, vuelva a estar al nivel que estuvo en los años cincuenta o sesenta, con Pilar Lorengar, Victoria de los Ángeles, Callas, Tebaldi, Birgit Nilsson, van a tener que pasar entre 90 y 100 años".

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