Ensayo de 'La traviata' de Salzburgo 2005: Anna Netrebko y Rolando Villazón. Y el profe, Willy Decker.
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Ensayo de 'La traviata' de Salzburgo 2005: Anna Netrebko y Rolando Villazón. Y el profe, Willy Decker.
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"Los más emocionantes hallazgos dejarían de deleitarme si tuviera que guardarlos sólo para mí".
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Jajajajaja qué salaos son, cómo se lo pasan :-D
(Por cierto, el profe no pierde ocasión de achuchar a la bella, eh? Y Rolando pone una carita como diciendo "eh, que eso lo tenía que hacer yo..." jeje )
Esta graciosísimo el vídeo, y muy interesante. Gracias Gio ;-)
Cierto XD
¡Quién pudiera ser Villazón!
La concepción escénica de Decker es contradictoria. Por un lado, el espacio escénico es minimalista y extremadamente abstracto, casi metafísico (reduce la escena a espacio y tiempo, a un sofá y un reloj), pero la acción de los cantantes-actores es demasiado densa: achuchones, besos, abrazos, roces, carreras para un lado, carreras para otro, gestos de subido histrionismo, es decir, algo muy cercano a una mamarrachada insufrible. Cantar, lo que se dice cantar, más bien poco, especialmente por parte del tenor.
Es la Traviata de Willy Decker, desde luego, no la de Villazón-Netrebko-Hampson. Estos parece que simplemente estaban ahí para rellenar el cartel. Todo muy bien envasado para su marketing posterior, eso sí. Dentro de los envases incluyo también el vestido de la soprano, ciñendo caderas y algo más...
¿Cómo hubiera planteado esta ópera el tal Neuenfels, ese que hizo hace poco en Berlin una atrevida versión de "La flauta mágica" (o, mejor dicho, "El pene mágico")? Aun recuerdo la memorable crónica de Am-Zoo. A lo mejor no le vendría mal al argumento de la Traviata un poco de sexo explícito. Entonces sí que se despertaría mi interés por la Netrebko, que hasta ahora es prácticamente nulo.
Qué malo eres... XD ¡Dios nos libre de las producciones de Neunfels! Ni que con ellas se le vean las piernas (por no decir otra cosa) a la Netrebko... XD
Diox mio que horror de ópera! Es la primera Traviatta que veo que me deja totalmente fría. La ópera debe ser visceral, transmitir emoción, y esta versión no sólo no ha conseguido ni una lágrima, sino un consiguiente cabreo con Decker.
Ella maravillosa salvo en el primer acto y en algunas tesituras altas, y él muy emotivo, con una voz preciosa. De no haber sido por esta parida conceptual de Decker, habría quedado una ópera de altura
¿No se merecía la prota ni una mísera cama donde morir, al final, abrazada a su amor? Lamentable de veras.