Esta vez es am_zoo quien participa en 'Viva la ópera'. Estudia en Berlín y se está poniendo las botas musical y líricamente hablando. Hoy nos brinda su testimonio sobre la representación de 'La flauta mágica' que presenció hace siete días en la Ópera Cómica de Berlín: "Me dejó tan atónito y lleno de rabia que me está costando asimilarlo".

No sólo lo cuenta, sino que hizo de pirata bueno (¡prohibido llegar al final sin leer el texto!). Toda una exclusiva.

Agárrense a la silla. Voilá:

"Me siento estafado. Fue el pasado lunes, 5 de marzo de 2007. Asistí a la representación de 'La flauta mágica', de Mozart, en la Kömische-Oper-Berlin. No sé qué adjetivos usar. Lamentable, horroroso, aberrante… me parecen demasiado suaves.

A ver cómo lo cuento. Llegué, dejé la chaqueta en el guardarropa, compré el programa (2,80 euros) y me senté en mi butaca. Miro la portada del programa y lo abro. Leo:

Die Zauberflöte (bien)

Große Oper in zwei Aufzügen von W. A. Mozart (correcto)

Libretto von E. Schikaneder (exacto)

Dialogfassung ("Versión con diálogos") von Hans Neuenfels

¿¿¿Cómo??? ¿Versión con diálogos de Hans Neuefels? ¿Eso qué significa?

Paso las páginas del programa. Habla de la obra, hay una entrevista a no_sé_quién; y en las páginas finales, los diálogos del director de escena, el tal Hans. Cito: "Entre la introducción y el aria de Papageno… un diálogo a continuación". Pues así toda la obra.

La cosa no acaba aquí. Tras descubrir que se ha cargado los diálogos originales y ha puesto los diálogos de cosecha propia, me percato de que en ellos aparecen tres personajes, una mujer y dos chicos. La mujer se llama Marie-Louise. Ellos son Franz y Xaver. Vaya, qué gracioso el director de escena, usando el nombre de uno de los hijos de Mozart, que, mira qué casualidad, ¡es mi nombre!

Estoy nervioso. Desencajado. Me niego a pensar que alguien ha cogido la obra y la ha amputado, literalmente. "¡No, no, no! No puede ser!".

Saco la entrada. En ella no pone nada. Salgo al hall en busca de algún folleto. Nada. Miro la programación del mes. Nada tampoco. "No lo pone en ningún sitio. Si lo llego a saber, no compro la entrada. ¡Pero es preciso que lo ponga en algún sitio!".

Pero no lo pone en ninguno de los que miré y miro en este momento. Vuelvo a mi butaca. Me siento fatal. Siento un nudo en la garganta. Estoy incómodo. Noto una presión fuerte en el pecho. La obra no ha empezado. Las evidencias son claras y sé qué va a pasar (mentira, ni la mínima parte de lo que va a pasar sé), pero me resisto a pensar que ocurrirá. Tengo la esperanza (nula) de que no va a aparecer ningún elemento extraño durante la representación. Tengo ganas de gritar fuerte y con rabia alguna de las palabras malsonantes que se me pasan por la cabeza (imaginad las más malsonantes).

Bueno. Empieza la cosa. Obertura. Aparece Tamino: 'Zu hilfe, zu hilfe...'. Bien. Va vestido de cazador, con gafas. Luego salen las tres damas. Llevan abrigos y peinados a lo años 50 (así era todo el vestuario). Vale, por mí..., mientras no altere el sentido de la obra, como si Tamino lleva bermudas.

Termina la introducción y viene el primer diálogo. Desaparecen las tres damas y salen los tres inventados. Se acercan a Tamino y dice uno de los chicos inventados: "Quién es este?". Y responde la mujer inventada: "Un tipo paranoico". Y sigue el diálogo…

¿Un tipo paranoico? ¿¡¿Qué!? ¿Tamino un tipo paranoico? Primera puñalada trapera.

Lo mío va a más. Cada segundo que pasa odio más al Hans ese. Me llega a doler la cabeza de tanto pensar en "¡No y no y no!".

Pues así todo el primer acto.

Los diálogos de las tres damas con Tamino, que se van interrumpiendo una a una pero que forman un solo discurso, y cómo le hablan, y cómo se le acercan. Ese juego de movimientos de las tres damas con Tamino. Fuera, todo fuera. Ahora están los tres sujetos inventados, con diálogos nuevos.

Ellos tres siempre están presentes en todos los diálogos. En algunos, incluso dialogando los tres con alguno de los personajes. El personaje original (Tamino, Pamina, Papageno, el que sea) hablando con los inventados. ¡Dios! ¡Eso es aberrante! Quitan texto original. Están alterando la historia original, aunque la música y la letra de la música se respete (lo único que respetó. Menos mal).

Más. La primera aria de la Reina de la Noche: una Reina que aparece en el escenario temblorosa y con paso dubitativo, que parece que vaya a desmayarse. No me gustó su timbre para cantar la Reina de la Noche. Tampoco tenía agilidad y flexibilidad para la coloratura y llegaba muy forzada a los agudos.

Bueno. La dramatización del personaje, pésimo y lleno de barbaridades. Durante la primera aria, la Reina pierde una mano, se arranca la cabellera quedando calva, se arranca un pecho y al final se desmaya. Entran los dos sujetos inventados con una camilla y se la llevan, perdiendo por el camino una pierna... Yo flipaba. Y encima, ¡había gente que se reía! ¡Lamentable! La Reina de la Noche, personaje vil, siniestro, perverso y malvado, caricaturizado en un personaje enfermizo y débil.

Con Sarastro tampoco tuvo piedad. El bajo que lo interpretaba fue, de lejos, la mejor voz de todo el reparto. Una voz profunda, limpia, clara. Una voz muy noble. Perfecto para Sarastro, para lo que simboliza. Simbolismo que el amigo Hans se encarga de hacer añicos, cómo no. Sarastro, el gran sacerdote, que representa la verdad, la bondad, la pureza, la luz, caracterizado en un personaje viejo, en silla de ruedas, que necesita ayuda para caminar (y menuda ayuda le ponen..., ¡qué triste!), que le dan espasmos y amagos de ataque.

Al principio del segundo acto, escucharlo cantar ese 'O Isis und Osiris', con esa nobleza y claridad, esa melodía solemne como un himno... y haciendo como que le dan espasmos musculares y se va a caer de la silla. Esto me pareció, ya no sólo sacar de contexto al personaje, me pareció putear al cantante. ¡Una falta de respeto total!

Un Papageno triste, vestido con traje de chaqueta gris. Sin ningún elemento que lo identifique como pajarero. Siempre a su alrededor el Franz y el Xaver, los inventados, llevando cazamariposas o pajaritos de plástico, haciendo… ¡haciendo nada!

En la segunda aria de la Reina de la Noche… Bueno, esto viene todo de seguido desde el aria de Monóstatos. Empieza Monóstatos junto a una urna de cristal en cuyo interior se encuentra 'Pamina' congelada. Termina su aria y aparecen la inventada y uno de los inventados. Monóstatos permanece en escena. Sale 'Pamina' de la urna. Pamina entre comillas porque no es Pamina, es un tío disfrazado de Pamina (no sé qué c...... significa eso, pero como todo hasta ese momento, no me gusta).

El monólogo de la Reina, ese sermón a Pamina, ya he dicho que se lo ha cargado. Habla la inventada, Marie-Louise. Ni me molesto en ver qué dice. Eso sí, al final de su monólogo se dirige al director de orquesta diciéndole suavemente: "Musik!". ¡Ese 'musik' sustituye el 'kein Wort' tan lleno de odio! Y sale la Reina y remata la faena.

¡Uf! Se me olvidaba. Durante el aria, Monóstatos y uno de los inventados dan puyazos a la Pamina andrógina siguiendo las indicaciones de la Reina de la Noche, que les marca, al ritmo de la música, cuándo deben darlos. Parte del público se ríe.

Era para llorar. La escena más dramática y siniestra de toda la obra, el clímax en el que el público queda expectante temiendo lo peor, ese dramatismo que sirve para que al final de la obra, cuando todo ha salido bien, la sensación de felicidad del espectador sea más gratificante al ver la derrota del mal, se lo carga con una tranquilidad increíble. ¡Ese tío es un insensible!

¡Uy! La flauta y el glockspiel. La flauta es un pene de aproximadamente un metro, y del glockspiel no cuelgan campanillas, cuelgan testículos plateados. Para hacer sonar la flauta, Tamino se la debe de frotar por el cuerpo, y el glockspiel cuando suena pues… produce dolor en las partes… nobles. Vamos, muy… imaginativo.

Y el final. El final es para arrancar la butaca y tirarla. Sale Sarastro y el coro a cantar el 'La luz del sol vence sobre la noche…', todo el significado de la obra que canta el personaje que simboliza esa luz del sol, esa verdad y bondad. Pues acaba de cantar Sarastro y mientras el coro está concluyendo la obra, le entran espasmos, le da un ataque y se muere en la silla de ruedas. ¡El Hans se carga al personaje que simboliza la verdad y la bondad! ¡Lo que ha vencido a la maldad muere! ¡Mata lo bueno!

La obra concluye ahí, pero pensemos que lo bueno ha muerto y que la maldad, la Reina, sigue viva. ¡Deja el camino libre para que vuelva la maldad y no encuentre obstáculo para vencer! Matando a Sarastro se carga definitivamente el simbolismo de la obra. Y si te cargas el simbolismo, te cargas la obra, aunque hayamos escuchado todas sus melodías. El espectador se va jodido. Creo, yo, vamos.

No sé. Seguro que me dejo muchas cosas. Fue una masacre artística en toda regla. Cada número tenía la suya.

Musicalmente bien. Ningún pero a la dirección musical. Me gustaron más las voces masculinas que las femeninas (ya, bueno, es que la Reina es mucha Reina…). Sólo hubo, al principio de la segunda aria de la Reina, un momento en el que la orquesta se precipitó, pero… nada. La orquesta sonó muy muy bien.

Lo peor fue la escenificación, y creo que ha quedado bastante claro. Toda mi impotencia, rabia…. ¡Uf! Es como si me estuviesen apaleando. Me sentía terriblemente mal. Y para colmo, lo que he dicho al principio, los dos inventados se llamaban Franz y Xaver. Además de estar aguantando toda esa pantomima que no tenía gracia ni sustancia, escuchar a la Marie-Louise llamar a la vez a los dos sujetos inventados: "Franz Xaver!" Joder, es mi nombre. No soporto escuchar mi nombre ahí. Era como si estuviesen hurgando en alguna herida profunda o mal curada…

El primer acto fue el peor. Luego en el descanso me tranquilicé un poco y como en la última fila había varias butacas seguidas libres me senté allí. Podía estar más cómodo. En muchos momentos no me apetecía mirar aquello y estando detrás me podía sentar más cómodamente y mirar al techo mientras escuchaba la música. Había gente que empezó a marcharse a mitad del segundo acto. Gente a mi lado que dormía, la chica de delante se sacó su tableta de chocolate y se puso a comer, su pareja hacía cara de muy pocos amigos. Al final, aplausos entre algunos abucheos (los míos también). Salieron los cantantes uno a uno, y aplaudí. Me marché enseguida. Pasé de ver al Hans.

Esa noche me costó dormir…. Bueno, ni os lo imagináis. Y lo peor fue al día siguiente.

Al día siguiente, lo primero, averiguar quién era ese tal Hans Neuenfels. En la programación de la Ópera Cómica sólo aparece en 'La flauta mágica'. Miro en la programación de la Staatsoper, y no sale. Miro en la programación de la Deutsche Oper y... ¡bingo! Sale como escenógrafo de una ópera esta temporada: 'IDOMENEO'. No voy a decir más. Aquí todos sabemos qué pasó y todo lo que se dijo de libertad de expresión… y tal y tal.

Cuando ocurrió aquello, pensaba en hasta qué punto es libertad de expresión y hasta qué punto ese señor estaba atacando la libertad religiosa, o de elección, de los demás, independientemente de todas las amenazas fundamentalistas, ya que no sólo se cortaba la cabeza de Mahoma, sino también la de Jesucristo y la de Buda, como ya sabemos.

Pero tampoco le daba muchas vueltas a aquello. Evidentemente, en aquel momento no conocía el nombre del escenógrafo, y ni me preocupaba saberlo, la verdad. Tampoco era un tema que viese muy candente en la sociedad berlinesa. Ni con mi compañero de piso, ni con nadie de la universidad o del curso de alemán hablé de ello, y tampoco ellos hablaban de ello. Tampoco era algo tan grave como para preocuparse tanto… Además, en Berlín viven más de 200.000 turcos (musulmanes) y no hubo ningún tipo de protesta por parte de ellos. Sólo era miedo a algún atentado terrorista.

Pero el otro día me topé con él de cara y en un teatro. Y eso cambia las cosas. A mí, el dinero de la entrada, sinceramente, me da igual. Lo que me fastidia es que un tío coja una obra, y con toda la impunidad del mundo la destroce. Aquí no vale la libertad de expresión o la autocensura artística como excusa. Ha cambiado por completo el sentido de una obra, ha roto su ritmo y ha introducido elementos nuevos. Eso es manipulación.

Puede que sea exagerado, pero éste es un caso más, de los muchos que hay, que nos lleva hacia '1984' o hacía 'Un mundo feliz'.

Lo segundo, fui a devolver una entrada. Tenía para 'Don Giovanni', pero me enteré de que es en alemán, y paso. ¿'Madamina' en alemán...?, ¿'Don Giovanni, a cenar teco...' en alemán? No. Muy a mi pesar, pero no. ¿Y si encima me meten aberraciones sin previo aviso? Paso. Otra vez será. Y lo repito: muy muy a mi pesar, porque me encantaría ver 'Don Giovanni'. Eso sí, la de 'El rapto del Serrallo' me la guardo, que tengo curiosidad por ver qué hace el Calixte Bieito.

Y como decía alguien en un comentario de no recuerdo qué post, antes de comprar una entrada percataos de quiénes montan la obra, hasta del que levanta el telón si podéis. Él decía que miraría su entrada con lupa. Con lupa no, ¡con microscopio!

Pronto volveréis a leerme, porque estando en esta ciudad estoy aprovechando al máximo y voy a tantos conciertos como puedo.

Ésta no ha sido mi primera vez en la ópera. Fue hace un mes, en la Staatsoper, y fui a ver 'La flauta mágica' también. Iré a ver otras óperas, ya tengo las entradas, pero se da el caso que en los tres teatros de ópera representan esta temporada 'La flauta mágica' y pensé en ver las tres representaciones, una en cada teatro, y luego comparar.

Es algo que…. Ahora, o nunca jamás. Una ciudad como Berlín, con tanta oferta cultural, y especialmente musical, hay que exprimirla al máximo. No me voy a poner ahora a hablar de precios, pero, la verdad, es bastante asequible, y eso me permite ir a bastantes conciertos, no sólo sinfónicos o de cámara, o teatro lírico, sino también pop, rock o cualquier otro estilo musical. Berlín vale mucho la pena. Se ha de venir.

Creo que me he extendido un poco. Espero no haber sido muy lioso (a mí ya me liaron bastante…). Perdonad.

Gracias por leerme,

am_zoo


Ficha artística:

Lunes 5 de marzo de 2007 (19:00), Kömische-Oper-Berlin

Director musical: Markus Poschner
Director de escena: Hans Neuenfels

Vestuario: Reinhard von der Thannen
Coro: Robert Heimann

Sarastro: James Creswell
Tamino: Peter Lodahl
Pamina: Brigitte Geller
Reina de la Noche: Eleonore Marguerre
1ª Dama: Sinéad Mulhern
2ª Dama: Cristiane Oertel
3ª Dama: Caren van Oijen
Papageno: Tom Erik Lie
Papagena: Claire Wild
Monóstatos: Thomas Ebenstein
Tres Genios: Philip Lutz, Moritz Mahler, Jan Scheidl
Dos sacerdotes: Sven Goiny, Mathias Bock

Los tres sujetos inventados:
Marie-Louise: Elisabeth Trissennaar
Franz: Ludwig Blochberger
Xaver: Alexander Heidenreich

(Las fotos)

Eleonore Marguerre: 'Der Hölle Rache', aria de la Reina de la Noche del Acto II, Escena III, de 'La flauta mágica' , Mozart. Kömische-Oper-Berlin, 5 de marzo de 2007.

"El monólogo de la Reina, ese sermón a Pamina (...) se lo ha cargado. Habla la inventada, Marie-Louise. (...) Al final de su monólogo se dirige al director de orquesta diciéndole suavemente: "Musik!". ¡Ese 'musik' sustituye el 'kein Wort' tan lleno de odio! Y sale la Reina y remata la faena".


Actualización (13/03/07):

No se lo pierdan: videoclip de la representación


Cómo participar en 'Viva la ópera'

Crónicas anteriores:

1.: 'La comedia è finita!: Baja el telón para la Kabaivanska' (26 de enero de 2004), por Paco Roa