«Guapa a rabiar. Vestida con un traje de chaqueta negro y una falda de volantes a base de puntillas y luciendo un nuevo corte de pelo que destacaba sus bonitos ojos. Así se presentó la soprano vasca Ainhoa Arteta a la fiesta de celebración del primer aniversario de la tienda de Montblanc de Barcelona. El evento reunió el pasado jueves a numerosas personalidades de la sociedad catalana.
Arteta, que dijo estar en un momento "muy dulce de su vida", no descartó una posible boda con su novio, el jinete Jesús Garmendia. "En realidad yo me siento casada aunque aún no tenga papeles", afirmó.
La diva se encuentra en un gran momento profesional tras superar el divorcio del barítono estadounidense Dwayne Croft, padre de su hija de 6 años. La separación la mantuvo casi un año alejada de los escenarios.
Ainhoa tocó temas de actualidad como la reciente espantada del tenor Roberto Alagna del escenario de la Scala de Milán. Arteta restó importancia al incidente: "Creo que se le ha dado mucho bombo y platillo y en una ópera pasan cosas muy pintorescas que normalmente no tienen esta relevancia". "Posiblemente no debía haberse marchado, pero tendría algunos motivos", dijo.
La artista, que está delgadísima, cree que ahora hay más cantantes líricas esbeltas porque se tiene más información sobre nutrición y la gente se cuida más.
Y no se muestra muy partidaria de las medidas drásticas que algunas divas del bel canto han adoptado para cambiar su imagen. Es el caso de Deborah Voight, que adelgazó 61 kilos tras una reducción de estómago.
"A Deborah, que es amiga mía, la admiro, y la he admirado también cuando era obesa. Me parecía una artista como la copa de un pino. La apoyo porque ella se siente mejor y más segura, pero a mí no me resultaba necesario verla más delgada".
Finalmente contó que pasará el día de Navidad en Tenerife. "Me llevo a toda la familia porque tengo un concierto". Y pidió un deseo para el 2007. "Ante todo salud y que la gente se quisiera más"».
• Carmen Muñoz
Esta noche la veré en el Puerto de Santa Cruz, con Víctor Pablo Pérez dirigiendo la OST, en el Concierto Extraordinario de Navidad, cantando un repertorio operístico.
Lo retransmiten por el Canal Internacional de la Televisión Canaria a las 22,00 hora del GM.
¿Y cómo fue la cosa?:-)
Querida Gio:
Sería muy largo de contar, de entrada es un concierto “popular”, con más de 20.000 personas, con casi un tercio reservado para politicuchos, trepas y demás subespecies humanas, el resto es un público que en la vida iría a un concierto si no fuera porque es gratis y ya tradición.
La orquesta perfecta, cada día se supera, el empaste y la conjunción de cuerdas y vientos, es magnífica. Se le añadía el detalle emotivo de que era la despedida de Víctor Pablo Pérez, como director titular.
El programa de la orquesta era adecuado al público, ya no tanto el de la Arteta, que si bien eran piezas bellísimas, eran la mayoría de tono poco dado al festejo que era lo que pedía el público.
Ainoa Arteta, estuvo sobria, comedida sin excesos y cuidando su voz (cantar a las 10 de la noche un 25 de Diciembre al aire libre, puede ser peligroso, por muy que en Canarias se esté), bellísima y elegantísima, interpretando piezas de papeles ya por ella representados:
De inicio el “Porgi amor” de Le nozze di Figaro, (correcta); en el “Oh quante volte” de I Capuletti e I Montecchi, nos dio unas pinceladas de sus dotes para el belcanto; su “Ah! je ris de me voir” de Fausto fue lo mejor de la noche, lo bordó, luciendo la colatura que el papel exige y arriesgando su voz en algunos pasajes; tras un debido descanso de 4 piezas seguidas de la orquesta con el consabido cambio de modelo nos brindó un bello “Tu che di gel sei cinta” de Turandot, interpretado deliciosamente; en el “Donde lieta usci...” de La Boheme, se le notaba algo cansada; por último en la bella aria “Ebben?...Ne andró lantana” de La WalIy, volvió a rayar a gran altura. Las propinas fueron un más que correcto “Oh! Mio babbino caro” de Gianni Schichi, una bellísima y sentida nana vasca y ante el delirio del público el “arrorró” canario, que aunque sin tener el tierno acento de la mujer canaria, hizo las delicias del público.
El final, la apoteosis acostumbrada, orquesta y coro, el pasodoble Islas Canarias, el villancico canario "Una sobre el mismo mar" de Benito Cabrera y la Marcha de Radetzky consabida, confetis y fuegos de artificios incluidos.
Otro momento contaré anécdotas del público, que es de lo más variopinto.
Perdón por el rollo.
Besos y abrazos.
¡Muy buena la crónica! Gracias mil, Francisco:-)