'Una furtiva lacrima', por Bergonzi, Di Stefano, Björling, Caruso
Aria de Nemorino del Segundo Acto, Escena VII, de 'L' elisir d'amore', Donizetti. Por:
Carlo Bergonzi. Teatro Comunale di Firenza, mayo 1967.
Giuseppe Di Stefano. 1944.
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6 Diciembre 2006
Aria de Nemorino del Segundo Acto, Escena VII, de 'L' elisir d'amore', Donizetti. Por:
Carlo Bergonzi. Teatro Comunale di Firenza, mayo 1967.
Giuseppe Di Stefano. 1944.
Son cuatro grandes interpretaciones. Yo las valoraría por este orden:
1.- Jusi Bjorling
2.- Caruso
3.-Di Estefano
4.- Bergonozi
A Bergonzi le encuentro frío,mecanico y desapasionado.
Di Estefano aunque está en uno de sus mejores momentos de voz,no es la mejor romanza que le he oido.
Caruso es dificil juzgarle por la limitación fonografica tan antigua. Su fraseo es perfecto, su modulación unica.
Bjorling borda el aria(como siempre)melancolïa, dulzura y fuerza y luego ese timbre tan bello.
Creo que en el cuadro comparativo falta el gran Gigli.
Saludos
--------
Bjorling maravilloso......no me canso de escucharle.
Jussi Bjorling (Suecia, 1911-1960):
De él se decía: "Poseía una maravillosa voz y una gran técnica, que nunca utilizó para sus propios fines y gloria personal sino que siempre puso al servicio de la música. Una partitura era sacrosanta para él"
Esta interpretación es paradigma de lo dicho: Voz. técnica y respeto.
Coincido totalmente con los senores Tonio y Francisco, llevo muchos anos(mas de 47 anos)
escuchando opera y en la cuerda de tenor no
he escuchado nada similar a la voz de J. B,
el uso de sus resonadores segun la necesidad
de la partitura( poseia los 3 resonadores: nasal(mal llamado asi , pues ese resonador es seno frontal o de cabeza), faringeo( magistral en su
caso en cuanto a volumen y timbre) y por ultimo
toracico o de pecho, en las notas graves; una lon-
gitud arriba y una fuerza en sus agudos excepciona-
les, aparte de su bello timbre. en mi opinion fue
un tenor que sin desinspostar su voz, la podia adaptar lo mismo auna F.Lagrima, como a una Pira,
o aun IngemiscoCreo que los miles de amantes de la opera y aspirante a cantantes, si escuchan a J.B
van a disgfrutar un bellcanto y una leccion de
canto.
Muchas gracias y disculpen me haya alargado en
este comentario.
Raul Necuze
¡Cuánta belleza en una sola página, querida Gioconda! ¿Nos cansaremos de agradecértelo?
Yo no sabría ponerlas en un orden de preferencia, no sabría ni siquiera decidirme por una sobre las demás y es que cada una tiene algo. Incluso Bergonzi, que en principio no me parecía un tenor muy adecuado para cantar esto, aquí me ha emocionado, y mucho (¿será que vengo más sensible? – pues me alegro). En cuanto a Di Stefano, es aquí una delicia escucharle, con esa voz tan bonita en uno de sus más hermosos momentos. Tardaría un poco en buscar el año de esta grabación, pero me parece claro que es de los cuarenta, quizás de cuando aún se hacía llamar Nino Florio (gracias por volvértelo a cambiar, amado Di Stefano). -Posteriormente cantó alguna versión mejor para mi gusto, pero ésta qué cosa más preciosa es. ¡Jussi Bjorling! Voz que en belleza poquísimas podían ganarle en su siglo, hace quizás la más perfecta versión de las aquí que se nos ofrecen, está impecable; hermosísimo escucharle. ¿Y Caruso? Me llena siempre de tanta emoción escucharle! Es algo que, a pesar de la malísima calidad de las grabaciones, me transmite su voz, que no puedo explicar… Y reconozco que a veces no está tan bien, que –no sé si la grabación tiene la culpa- a veces parece hasta que desafina (p. ej. Su ‘Matinatta’ con el mismo Leoncavallo al piano) pero… a mí me conmueve este tenor. Y esta versión de la ‘Furtiva’ me puede también, qué voz la suya y con qué melancolía parece cantarla, parece que Donizetti la hubiera escrito para ser cantada así. Una maravilla de página, querida Gioconda, muchísimas gracias otra vez.
El de bergonzi no funciona.
Gracias mil, am_zoo. De momento, nada se puede hacer:-(
Otro que me apunto en la lista verde (por aquello de que la esperanza es lo último que se pierde).
Gio
No puedo estar mas de acuerdo con la mayoria de las opniones aqui vertidas pero especialmente con Tonio.
Bergonzi nunca me gusto curisamente por lo mismo que expresa Tonio, frio y algo mecanico.
Diestefano, no creo que esta opera en paricular sea su fuerte se hace mas para Puccini y/o Leoncavallo donde,sin entrar en ningun tipo de comparacion lo he encontrado maraviloso.
Caruso es Caruso quien desafortunademente, existio en una epoca de la cual no pudo dejar registros fidedignos de su voz y aun asi lo apreciamos mas menos como lo que fue.
Bjorling para mi lo mejor de todos los tiempos.Se le critico frialdad en su expresion tal vez por carecer de los efectimos y exageraciones de algunos tenores italianos,pero para mi existiendo exelentes tenores Bjorling sera la maxima expresion de su cuerda.
P.D.
para Tonio:soy chileno y alguna vez hemos contrastado opiniones, me gustaria me indicaras alguna direccion de correo fisico para enviarte algo para que escucharas.Un par de cds.sin costo para ti. Te los enviaria desde aca,Chile.
saludos.shane.
Otro que me apunto en la lista verde (por aquello de que la esperanza es lo último que se pierde).
..... Aquí está la confirmación de que la esperanza es lo último que se pierde....
¡He aquí el milagro!
http://www.youtube.com/watch?v=vVV4d0vh-_A
Un beso Gio y muchos saludos a todos
¿Vieron? Los milagros existen:-) Gracias mil, Nicolás Camilo.
Un beso. Besos para todos,
Gio
No reparé antes en ella por lo que muy a toro pasado intervengo en esta entrada y también, vistas sus fechas y el predominante criterio de las intervenciones que me han precedido, lo hago decididamente tarde y, me temo, a contracorriente respecto al juicio expresado en las mismas sobre el canto “frío”/”mecánico” del maestro Bergonzi. Primero de todo, tras el paréntesis vacacional, quiero decirles que, solicitando el permiso de su gestora y moderadora, a la cual saludo muy cordialmente y quedo a su disposición, me reincorporo a esta amable tertulia con el comienzo del nuevo curso, el deseo de que hayan descansado y disfrutado de su tiempo de asueto y en espera de que tenga lugar algún que otro acontecimiento operístico que cuaje verdaderamente y sea digno de reseña en la temporada capitalina, ocasiones y expectativas sobre el papel al menos no faltan.
Pues muy bien, paso a sustanciar el disenso al que me referí (ya saben que la discrepancia entre aficionados es a la ópera lo que el gol al fútbol, la salsa), absteniéndome ya de pronunciarme, por, como digo, tomar parte muy a destiempo en el debate y (creo) estar ya virtualmente cerrado, acerca de la interpretación de la belcantista pieza por cada uno de los tenores propuestos. Oyendo cantar al maestro –verdadero “catedrático”, como así fue llamado por directores, colegas y afición- Carlo Bergonzi, “casi nadie al aparato”, según decimos los castizos no sin cierto retintín para referirnos a persona muy principal, sin duda alguna uno de los más fieles traductores, virtualmente insuperable, del repertorio verdiano para tenor lírico, continuador de una estirpe tenoril enraizada en el mismísimo Aureliano Pertile (al que, para mi asombro, veo resucitado y escribiendo en este foro, qué miedo) y de la que hoy, lamentablemente, no parece atisbarse un heredero merecedor de tal nombre, se diría que estuvo en posesión del remoto arcano que ha permitido a los pocos agraciados que accedieron a tal reservado conocimiento descifrar los entresijos del genuino arte del cantar bello, razón por la que su eximia colega, la soprano verista Magda Olivero, con toda justicia siempre se refería a él –fíjense bien- como “una civilización vocal superior”. Por desgracia, a quien suscribe sólo se le presentó la ocasión de poder ver cantar en directo al maestro en un único recital, y ya muy al final de su premiada carrera; no obstante lo cual, pude corroborar con asombro, ya fuese porque algunas aún las mantenía intactas o bien porque las restantes sin mucha dificultad se podía intuir que las tuvo –ya saben, “quien tuvo, retuvo”-, el conjunto de las excelsas virtudes vocales que conformaron su modélica línea de canto, de una pureza e igualdad raramente vista.
Bueno, procedamos ahora a realizar un somero análisis del instrumento y del arte dramático de este tenor, gloria de Italia y del mundo lírico, esperando que de tal aproximación se desprenda la razón de mi discrepancia sobre la imputación de frialdad y mecanicismo realizada. De acuerdo con esta opinión debo entender que quienes la sostienen, tanto para Bergonzi como para cualquier otro intérprete de parecidas características dramático-vocales, colocarán en sus débitos respectivos, por ser comunes o afines, las siguientes notas constitutivas del perfil “menos agraciado” del cantante que nos ocupa, bien que para un servidor sólo son reveladoras del gran mérito adquirido por este hombre toda vez que, contando de partida con una cierta economía de medios y recursos, pero sabiamente administrados, conseguirá desarrollar al cabo una enorme estatura artística que, sencillamente, fue inalcanzable para otros colegas más y mejor dotados por la naturaleza. Desde luego que el –permítanme decirlo así- “flechazo”, repentinamente aparecido en la primera “cita” con otros tenores de arrebatadora belleza vocal y tan populares por apasionados, comunicativos o incluso vehementes dentro y fuera del escenario como, qué sé yo, Volpi, Carreras, Di Stefano, Bjoerling, Corelli, etc., rasgos que a veces sirven –ojo avizor- para disimular ciertas y no menores deficiencias técnicas, rara vez se producía al escuchar por vez primera el canto depurado, metódico, reflexivo y controlado en todo momento de Carlo Bergonzi, cuyo físico poco atractivo y manera siempre serena y reposada de conducirse en escena, libre de exceso alguno pero, cuidado, en absoluto distante o indiferente, tampoco contribuía a lograr una química rápida y fácil con un tipo de aficionado que, ante todo, busca, cómo diría,“emociones fuertes” cuando acude a una representación. Para concluir este punto de limitaciones del italiano, añádase a lo ya dicho una voz un tanto falta del “squillo” que es posible admirar en otros tenores y, finalmente, un “metallo” punto mate y tenemos completada la descripción de las peculiaridades “menos sobresalientes” de nuestro protagonista –y qué importan las mismas, digo yo, si cantaba tan bien-. Y todo lo cual, empero –esto es muy importante subrayarlo-, no le privó de saber dar a cada personaje encarnado, desde el Nemorino aquí ofrecido hasta su no superado Ernani, pasando por, qué sé yo, un nada desdeñable Pinkerton, tanto la riqueza expresiva y psicológica como el caudal vocal requeridos.
Y si algún amable lector aguantó hasta aquí, cosa que le agradezco, ya que mucho me temo rebasé todo límite y colmé la paciencia de la mayoría de Vds., sepa que en lo que sigue para terminar y recompensarle viene lo mejor: las poderosas armas interpretativo-vocales de Bergonzi sobre las que, exclusivamente por méritos propios y ninguno ajeno, se ha forjado una de las carreras más justamente aplaudidas de los últimos tiempos. Los más sonados triunfos de nuestro tenor y donde siempre impuso una superior autoridad, prácticamente sin réplica posible, fueron cosechados con papeles de no excesivo peso vocal y, en todo caso, exentos de grandes acrobacias, esto es, el Verdi y Puccini de línea más lírica, sin que le arredrase encarnar roles de un mayor empuje lirico-spinto, y en convivencia con determinados personajes de corte decididamente belcantista. Con una encomiable inteligencia, que no le dejará asumir riesgos superiores al Do4, diseña su arquitectura vocal, la cual antes que en un destructivo vendaval deviene en acariciadora brisa, a base de una emisión límpida como pocas otras, aristocrática dicción homologable a la de Kraus, fraseo imaginativo y matizado, control respiratorio de primera, medias voces de efectos verdaderamente deslumbrantes, “legato” de la mejor escuela, precisa enunciación, siempre acorde con lo exigido por cada estilo y personaje diferentes, unas veces concisa y directa y otras amplia e ininterrumpida, pero sin mostrarse jamás repetitivo o mecanizado, y, al cabo, todo lo cual puesto al servicio de un mensaje vocal que, sin haber renunciado a la mejor tradición canora del diecinueve, se acomoda perfectamente al tenor actual, cuyos requerimientos asume sin añoranza de otros tiempos mejores. Y qué decir de su vena teatral, pues cualquier cosa menos –en mi modesta opinión- que fue un actor frío o apático. Antes muy al contrario, y sin necesidad de recurrir a ningún aspaviento o a exceso declamatorio alguno, mesuradamente, siempre gesto y ademán convenientes y, sobre todo, con la voz era más que suficiente para dejar patente su talento dramático, comprometido, según reiteradamente venimos sosteniendo, con la naturaleza de cada personaje, recreando convincentemente la psicología de éstos, la cual queda plasmada en la expresividad de su canto a base ricos claroscuros y diferenciados acentos. A propósito del Nemorino en repertorio habitual de Bergonzi, escúchese la toma en vivo (1967) de la ópera donizettiana con Scotto, Cava y Taddei de compañeros de reparto, coro y orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, y todos bajo la dirección de Gianandrea Gavazzeni; como diría cierto torero español de Ubrique, “en dos palabras, impresionante”. Saludos muy cordiales
PD.: Permítanme darles el nombre de un fantástico Nemorino actual con inmejorable futuro, Antonio Siragusa.
Sr. Roa, Don Paco:
Sepa usted que jamás me he sentido tan plenamente identificado con un tan extenso como sabroso comentario. A los que usted felizmente nos tiene acostumbrados y en los que se prodiga con una fineza tan mecánica como el bello cantar de Bergonzi.
Habiendo reparado ya hace mucho en los comentarios de nuestros co-foreros, no quise intervenir, puesto que comenté anteriormente en otra categoría, acerca de esta versión de L'elisir D'amore, que para mi es una de las más acertadas, y creo que la que más oigo.... Razón además por lo que me resté.
Nada puedo aportar luego de su exaustivo análisis, solo agregar que prefiero escuchar un tenor de voz no tan bella, tan brillante, pero que sepa utilizarla con la perfección que lo hace Carlo Bergonzi. Oir a Bergonzi, es comprender psicológicamente el carácter de cada uno de los personajes que interpreta. El se centra en ellos, en el compositor y sublima el lucimiento propio de corto dividendo. Comprendo eso si, que en la juventud primera, uno se emociona con voces bellas y efectos desmedidos.... Luego de tanto escuchar lo mismo, va privilegiando la técnica, la perfección. Ya no me emocionan las voces que provocan que el público salga corriendo de la sala en estado de euforia.... prefiero aquellas voces que me sobrecogen por su perfecto desempeño, por su fraseo, intensidad matizada, dulzura y violencia, por sus silencios, por el manejo de la respiración inclusive del propio público, Por todo aquello que Bergozi hace con maestría: interpretar. Además pienso que la dulzura y dramatismo que Imprime a su voz, doblegando sus propias limitaciones, hacen de el la conjunción perfecta entre la sorpresa, la voz bella, la dramatización exacta, la honestidad que uno busca en un artista.
Esta interpretáción para mi es de una sensibilidad suprema, intimista, real y extremadamente creíble del punto de vista escénico, y con una voz que resulta bellísima.
Felizmente pude verle en persona en la década del 70. es uno de los recuerdos mas impactantes que guardo de mi afición al teatro lírico.
Un saludo afectuoso a todos.
Sumamente amable y condescendiente, distinguido D. Nicolás Camilo, con mi comentario sobre el arte del maestro Carlo Bergonzi, mas el mismo carece de mérito alguno por mi parte ya que hablar de artistas de su categoría, importancia y significado dentro de la historia reciente de la ópera, capaces de crear escuela, es tarea sencilla pues con sólo citar sus nombres ya se nos remite a la mejor tradición de la música vocal italiana y cuanto en ella se significa; contarlo es lo de menos. Desde Madrid, reciba un afectuoso saludo.
Hay cantantes que, por lo que sea, te gustan menos que otros. Esto me sucede a mí con Bergonzi. Por otra parte, tengo entendido que el tenor favorito de Magda Olivero era Galliano Masini.
Cultos Sres/as: Feliz de participar y escuchar esta musica y cantos eternos.Muchos anos en te menester y uds. al mencionar a C. Bergonzi, debo reconocer que este tenor como muchos, tienen sus operas que parecen escritas para ellos. Los invito a escuchar a este tenor, de G. Verdi, "Ernani" y estoy seguro que lo aprobaran; nadie lo canto como el; L.Price soprano y Tozzi como bajo. Asi sucede con ternores que lucen mas o unicos en obras. Franco Corelli en su Aida y Andea Chenier, parecen hechas para el. Lo de Gaetano Donizetti hechas para M. Fleta y operas francesas para A. Krauss. El mejor Otelo que escuche fue de James Mac craken y asi por el estilo cuando lo escuchen acepto el rebate, de buen gusto. Gracias Gioconda por su aporte e idea al dar esta oportunidd, para conocer mas de cantantes celebres. - Julio S.M. M.Beach-fl.Usa
Actualización:-)
... Cuatro preciosas versiones de una de las partituras más bellas jamás escritas .
He leido todos vuestros interesantes comentarios y como es natural , estoy más de acuerdo con unos que con otros . Si "de la discusión sale la luz" , debe ser en otros órdenes , pero no en el estético , en que , a cada uno le llega más , lo que mejor se adecue con su forma de ser . Y también depende del estado anímico en que uno se encuentre .
Para mí , hoy , la versión que más me ha gustado ha sido la de Giuseppe Diestéfano , por ser la más rica en matices . Creo que es la que mejor exprime todo el jugo de la partitura . ( Y paradógicamente ,a pesar de la belleza de su voz , es de los cuatro tenores el de peor técnica : prueba de ello es que se le estropeó la voz prematuramente )
Deliciosa , también la interpretación de Bjöerling ( como siempre en él ) . Y una curiosidad ¿ la fermata difernte con que concluye el aria , vendrá como segunda opción en la partitura , o será "de su propia cosecha " ?
Se echa de menos la versión de Gigli y la que más me ha impactado a mí , una que oí de Ferrucio Tagliavini ; pero no la que hay en Yotoube , sino una que está registrada en un disco DECCA que se titula " 50 AÑOS DE ÓPERA"
... ¿ Algún contertulio "antidiluviano "- como yo - , la conoce ?
Cordiales saludos a todos .
... Y a seguir disfrutando de una de lasl máximas expresiónes del ARTE , ésta que nos lleva desde el Cielo , hasta los infiernos : ¡ Sentir es vivir ! ...
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dinora dijo
La hora que es y yo levantada!!!...pero no me he podido resistir a esta tentación..... me voy a ir a dormir como un angelito.
Por supuesto la última que he escuchado es la de Di Stefano, y es que me puede.....aaayyy!!!!
6 Diciembre 2006 | 04:50 AM