"Me he enamorado del teatro y de la ciudad. Por eso sigo hasta 2009"

Entrevista en ABC con Sebastian Weigle, director musical del Gran Teatre del Liceu. Por Pablo Meléndez-Haddad:
«A Sebastian Weigle le bastó subirse al podio liceísta un par de veces para convencer con su talento. Cuando muchos lloraban su marcha inminente a Frankfurt adornada con frases como "siempre que tenemos a alguien bueno lo dejamos marchar", el director anuncia que se queda. Acaba de renovar contrato con el Liceu por dos temporadas más fichando hasta el curso 2008-09. Por lo pronto, sobre su despacho luce una inmensa partitura de 'La clemenza di Tito', la ópera mozartiana que el lunes inaugura el curso operístico con trece funciones a cargo de dos repartos, el primero de ellos con con nombres tan importantes como los de Vesselina Kasarova, Véronique Gens, Marianna Pizzolato, Michael Schade y Ofelia Sala, obra que llega en una nueva producción del director mexicano Francisco Negrín en complicidad con la Ópera de Leipzig».
—¿Cuál es su concepción de 'Tito' más allá de lo musical?
—Es una ópera muy completa. Mozart la escribió bajo una enorme presión porque estaba lleno de encargos, como eran el 'Requiem', 'La flauta mágica' y algunos conciertos para instrumento solista. Creo que la ópera quería ilustrar que el poder se puede manifestar y vivirse de diferentes maneras, con un gobernante 'suave' que se opone a un tirano. En todo caso no me queda claro si Mozart quiso reflejar en esta obra su concepción por un poder concreto o por el poder en abstracto. Es un excelente ejemplo de ópera seria, un género que tenía mucho éxito pero que después fue considerada anticuada. Posee muchas arias magníficas además de varias escenas de conjunto que Mozart pudo delinear con la ayuda de un libretista astuto. Estas ocho piezas de conjunto son una prueba de la innovación del compositor. En la partitura la lucha por el poder se manifiesta tanto como otras muchas pasiones: hay amor, odio, celos, venganza... La materia de la que se nutre cualquier ópera. Pero lo que es poco usual en esta obra es que se incorporan el perdón y la clemencia, en este caso del gobernante.
—Considera, por lo mismo, que es una ópera sobre la humanidad de los personajes y no sobre el poder?
—Es mucho más rica que otras óperas del estilo, ya que se ilustran todas estas otras pasiones que las típicas. Hay recitativos muy largos —muchos de ellos no escritos por Mozart, especialmente los secos—; los acompañados son todos suyos, y éstos están escritos de una manera muy dura, para su tiempo, tremendamente modernos.
—¿Es 'Tito' la culminación del estilo serio?
—Sería fantástico poder afirmarlo, pero si no es la culminación, creo que se acerca bastante al ideal.
—¿Hay cortes en la versión que dirigirá?
—En los números musicales no hay ningún tipo de corte, pero nos hemos tomado alguna libertad en los recitativos secos, porque hay algunas frases subordinadas que no aportan nada a la historia impidiendo su "direccionalidad". En nuestra versión se han mantenido muchos más recitativos que en otros teatros o festivales de prestigio. Con los dos repartos que tenemos, ambos de excepcional calidad, hemos tenido que acentuar diferenciadamente los recitativos porque hay mucha disparidad de matices entre los intérpretes, con personalidades muy fuertes. Si se comparan los dos repartos hay detalles fundamentales en la puesta en escena.
—Esta es su última temporada como titular. ¿Qué proyectos tiene?
—No, no es mi última temporada porque mi contrato tiene una cláusula de renovación automática si las partes están de acuerdo. Y esto se acaba de activar, o sea que continúo en el teatro hasta la temporada 2008-09. Me he enamorado de este teatro, de esta orquesta y de esta ciudad. No me olvido de que es el primer teatro que me ofreció una titularidad. Conozco bien la casa, hemos hecho un trabajo importante mejorando muchas cosas aunque todavía queda mucho por hacer con el coro y la orquesta.
—O sea que simultaneará la dirección musical de la Ópera de Frankfurt con el Liceu.
—Sí, será mucho trabajo pero tengo el apoyo de los dos teatros. También estoy seguro de poder llegar a colaboraciones interesantes. De hecho ya hay algún proyecto de coproducciones o, incluso, de algún Wagner en versión de concierto... Por algún malentendido mucha gente pensaba que yo me incorporaría al teatro de Frankfurt el lunes próximo (2 de octubre), pero eso no es así, ya que Paolo Carignani, el actual titular de Frankfurt, tiene contrato hasta 2008.
—¿Qué repertorio le interesa seguir ampliando en el Liceu?
—Cada año habrá un 'wagner' nuevo, idea que tendrá continuidad. Ya hemos hecho el 'Anillo', 'Parsifal', 'Lohengrin', 'Rienzi', este año haremos 'Holandés'... El resto ya llegará, y es fácil adivinar qué puede venir.
—Vale, 'Tristan', 'Maestros' y 'Tannhäuser', pero ¿se contemplan sus primeras óperas?
—Antes tengo que dirigir otras, sus grandes óperas.
—¿Cómo ve el futuro de la danza en el Liceu
—Soy pesimista. Me gustaría tener una compañía propia, pero no hay presupuesto para ello ni existe un proyecto. Y no sólo se trata de un problema de dinero: aquí no hay sitio físico para que ensaye una compañía. Esto no se previó después del incendio.
—¿Cómo es posible que el Liceu no programe a Cranko o que no venga el famoso Stuttgart Ballet?
—Soy un gran 'fan' del Ballet de Stuttgart y es increíble que no se conozca a John Cranko. Estamos trabajando en este sentido y me encantaría que viniera también el Staatsballet Berlin; soy un gran admirador de Uwe Scholz, un gran coreógrafo y músico, de quien también dirigí una de sus obras. Hay un proyecto en este sentido, pero estamos buscando fechas, siempre hablando a largo plazo, de 2009 o 2010.
—Volviendo a la ópera, ¿hay proyectos de estrenos absolutos?
—No sé si la función del Liceu es estrenar títulos nuevos. Creo que debemos luchar por mantener el público nuevo que hemos creado, divulgar y no confundir 'música' con 'ruido'. Es correcto hacer lo que hacemos: dar este repertorio en dosis homeopáticas...