Marilyn Horne: 'Mon coeur s' ouvre à ta voix...', aria de Dalila con Sansom, Segundo Acto de 'Samson et Dalila', Saint-Saëns. Metropolitan, Gala Centenario 1983. Dirige: James Levine.
Marilyn Horne: 'Mon coeur s' ouvre à ta voix...', aria de Dalila con Sansom, Segundo Acto de 'Samson et Dalila', Saint-Saëns. Metropolitan, Gala Centenario 1983. Dirige: James Levine.
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"Los más emocionantes hallazgos dejarían de deleitarme si tuviera que guardarlos sólo para mí".
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Porque se removio este video? que pena es un aria que la sra Horne domina a la perfeccion (Bueno, ELLA es perfecta) Con doña Teresa Berganza, Tatiana Troyanos, la Obratzova y las legendarias Cossoto y Simionato SON LO MAXIMO en esa cuerda.-
¡Misterios del Olimpo!:-) Pero aquí esta de nuevo. Gracias, don Óscar, por avisar. ¡Feliz año!
Que maravilla .Poder disfrutar de esta gran artista en su mayor esplendor. que aria tan bien cantada y matizada con este final tan sugestivo.Una grande entre las grandes.
¡Hola a tod@s!
Esta es un aria que siempre he sentido un afecto especial hacia ella. Aunque sea un tanto lenta, me parece simplemente preciosa.
La voz de Horne es que es tan cálida... tiene como un metal especial, como algo que te recoge y te abraza.
Yo creo que por eso me encantan las voces femeninas graves.
Y por cierto... FELIZ AÑO 2007 A TODOS!
Un besiño!
Sí, canta tan bien que creo que voy a perdonarle el modelito... XD
Viele Küsse ^^
Regreso por enesima vez a escuchar a la señora Horne esta bella aria, que describe el momento culminante donde por fin Sanson revela su secreto. Es un aria tan linda y describe o se refiere a un hecho con tanta felonia, traiciòn en base a beneficios es la peor traiciòn si es que hay gradas o jerarquias en semejante inconducta,.-
Bueno el motivo de esta comunicaciòn es para pedir a mis amigos coforeros, en especial a la señora Gio, si reconocen en el palco de honor a esas figuras, la verdad si no fuera por el subtitulado no sabria que era la legendaria Zinka Milanov.- Alguno reconoce a alguien mas.- Es una gala del Met por una fecha importante.-Saludos
glup... ejem... disculpen, Samson...
Marilyn Horne, one of the world's most acclaimed singers, es equally al home on the operatic stage as on the concert stage. She has appeared in every major opera house with debuts in San Francisco in 1960, Covent Garden in 1965, La Scala 1969, and at the Metopolitan Opera in 1970.- Her rare gift of a flexible yet dramatic mezzo-soprano started a true renaissance of Rossini and Handel operas.-
She has been soloist with virtually every leading orchestra, singing with the world's most prestigious conductors, and has sung over 1300 recitals worlwide. Her versatility and wide-ranging interests have expanded her repertory both into contemporary music and into the popular field.-
Marilyn Horne has been called "probably the greatest singer in the world" (Opera News, 1981). She is, without a doubt, one of the greatest mezzo-sopranos in opera history and is probably the greatest Rossini interpreter ever. She has been singing for over 40 years and her contributions to the opera world live on in her numerous recordings.-
Today, Marilyn Horne works as the Vocal Program Director at the Music Academy of the West in Santa Barbara and has also set up The Marilyn Horne Foundation, which helps to support young singers. Ms. Horne's last solo classical recital was on November 28, 1999, at the Chicago Symphony Center.-
Canto opera de Gluck (en especial Orfeo ed Euridice), Meyerbeer, Camile Saint:Saenz,Bizet y Rossini, aparte de otros mas.- .-
Me parece identificar, D. Oscar, a Roberta Peters, situada en el grupo de la izquierda. De todas las maneras, resulta sumamente difícil reconocer, tan mayores, a las glorias del pasado. Nótese el gesto de la Milanov tras la actuación de la Horne, a medio camino entre el desinterés -¿fingido?- y la desaprobación (qué cosas).
Dirige James Levine!!!! Es al único que reconozco.
Por parte de Zinka Milanov observo indiferencia total y absoluta!!!
Un chiste:
A que no sabeis quién es el mejor amigo del músico?
El percusionista.
Una vez retirada la Milanov, indiscutible reina del Met durante no pocas temporadas, en agradecimiento a los “servicios prestados”, la dirección del teatro puso a su disposición uno de los mejores palcos para su uso y disfrute siempre que ella quisiera. En los estrenos, no era infrecuente verla lucir sus mejores galas en tan privilegiada ubicación, y cuentan que se hicieron legendarios, acaso más todavía que sus triunfales interpretaciones de años atrás, sus gestos de aprobación o rechazo a los intérpretes que “osaban” cantar estando ella presente. Hasta un punto tal se hicieron famosos estos “juicios sumarísimos” de la Milanov, que el público asistente, antes de pronunciarse tras, p.ej., un aria, volvía la mirada hacia la cantante retirada en espera de ver su reacción y seguir fielmente el sentido de la misma. Cosas del pasado.
Pense que era una idea mia esa de la desaprobaciòn, indiferencia, celos, ( celos?) de la Milanov, pero que le vamos a hacer asi son las divas. En cuanto a alturas, creo sin ofender la memoria de la GRAN MILANOV, que la señora HORNE tiene mas reditos ganados en el mundo de la lirica, a nivel de Tebaldi, Pavarotti o DiEstefano, es a mi humilde entender (se nota que soy su fan ·1?) la mejor mezzo de siglo pasado, y eso que en esa cuerda esta BERGANZA que es mucho, bastante decir. Gracias don Paco por su atenciòn. (Usted como rossiniano tambien tiene una elevada idea del arte de la sra. Horne)
Como es natural, D.Oscar.
Opiniones a partir del comentario de Paco Roa :
El verdadero y único artista es el compositor. Es el que se ha estrujado el cerebro para crear algo. Para CREAR.
Estúpido el público del Met con su actitud sumisa por aquel entonces. No creo que en el Met cantase ningún mindundi como para que nadie tuviese que dar su aprobación.
El tiempo pone a cada uno en su sitio: Milanov dejo de cantar, y en Met se pudo permitir el lujo de prescindir de ella, pero sin embargo no puede permitirse el lujo de prescindir de Mozart, Verdi, Puccini... Pues eso, que al final permanece el creador.
Y encima en el Met, donde dirigió G. MAHLER (leerse en letras enormes, en oro y diamantes)
PD: REPITO, DIRIGE JAMES LEVINE
Siento llegar tarde, don Óscar, aunque tampoco hubiera podido serle de ayuda.
No reconozco a nadie más. ¿Roberta Peters? Pudiera ser, como bien apunta Don Paco.
Yo diría que Milanov hace ademán de aplaudir y que inmediatamente se contiene (¿porque se da cuenta entonces de la presencia de la cámara?), pliega ese aplauso, no sabe qué hacer con las manos, y mira para otro lado.
Más que desprecio en su rostro (aunque no aplaudir es ya un desprecio), yo veo indiferencia. Pero le cuesta mantenerla, ¿eh?
Bueno, no es fácil para los divos renunciar a sus momentos de gloria, supongo. Y esos segunditos de 'gloria' se los roba a Horne cuando la cámara la enfoca en primer plano.
En fin, cosas de divos, cosas de hacerse mayor también, supongo.
Vale, James Levine, am_zoo:-)
Los intérpretes también crean, o recrean, como prefieras llamarlo. Algunos, claro está.
Saludiños.
Los intérpretes interpretan (y no es nada fácil, evidentemente), pero no crea.
Naturalmente que quien crea partiendo prácticamente de la nada y el que tiene el mérito principal es el compositor (operista), pero es innegable que para que su obra se pueda materializar, cobrar –por así decir- vida y triunfar y poder admirarse, quedando entonces inmortalizada por generaciones, o fracasar estrepitosamente, siendo en tal caso pronto olvidada (cuántas óperas hay –el catálogo operístico cuenta con, en números redondos, 60.000 títulos-, la inmensa mayoría, pues, en el baúl de los recuerdos), precisa al menos de tres imprescindibles vehículos: orquesta, dirección y cantantes. A mi juicio, y al ser la ópera teatro cantado –no se olvide nunca este extremo-, estos últimos cobran una relevancia tal que, como muy bien apunta la amable gestora de este foro, no resulta exagerado atribuirles la función coadyuvante de (co)creadores o, como mínimo, (re)creadores de la obra, en el preciso momento en que, después de estudiar a conciencia un personaje y, de algún modo, hacerlo suyo al encarnarlo, son capaces de transmitirle, desde la lealtad con el autor, su propia personalidad dramática y canora y, las más de las veces, cuando contamos con un primerísimo actor/cantante, obteniendo un resultado que no se hace esperar: consiguen mejorar el original. Por otra parte, yo no enjuiciaría tan a la ligera a los aficionados del pasado y mucho menos a los del Met; a ellos, independientemente de sus modos y “manías” (sin duda algunos criticables, pero los más laudables) propios de otra sociedad que a nosotros ya nos queda lejos –a un servidor no tanto-, debemos la afición contemporánea (casi) todo: entre otras muchas cosas, algo fundamental, la misma continuidad en el tiempo de un género al que le supieron dar una, digámoslo así, segunda juventud, y de cuyos réditos todavía vivimos hoy. ¿Sabremos nosotros hacer algo parecido? Saludos cordiales.
En el Met, como en la Scala (p.e. caso Alagna) se cuecen habas.- Seria interesante ver los comportamientos ("manias") de otros escenarios, llamese Sydney, Arena Verona, Chicago, Colon, Glyndenburt,Bayreuth (tal vez su reservas de 4 años para ver una funcion je je je ) y anecdotas en torno.-Saludos
Es como una PC sin Internet (El arte creado por los compositores sin artistas que lo difundan: El movimiento coral de la 9na cantado por Beethoven,seria agradable de escuchar? Beethoven cantando en lugar de Gundula Janowitz ? Que sonidos serian los emitidos, valgame Dios..
Don Oscar, coincido plenamente con su lista y agregaría a la lista dorada a Fedora Barbieri.
Al igual que Alforthemusic, esta aria, me acompaña desde mi más tierna infancia, creo que de la cuna, y es para mi muy especial, su belleza me sobrecoje y puedo escucharla mil veces sin cansarme, bien cantada, claro está. Y bueno esta es una de las mejores versiones. Personalmente y es algo muy íntimo, me seduce de mejor forma la Dalila de Elena Obratzova, pero la Horne tiene maestría y una voz muy bella, con un metal impregnado de nostalgia. Tal vez es demasiado bella para una escena tan degradante, pero en fin, la vida es así. Seguramente ese contraste es el que quería destacar el maestro.
Quiero detenerme en un punto muy sensible. "Todo artista es un creador, de lo contrario, no podría ser artista", sean éstos interpretes o compositores. De lo contrario sonarían todos iguales, como pianolas, y ya no nos interesaría saber quien es el ejecutante. El artista debe enfrentar su creación en una "marcha infinita", sentenciaba el poeta Vicente Huidobro, Autor del "Mio Cid Campeador". La creación es lo que diferencia a los artistas entre si y los separa de quienes no lo son, llámense poetas, pintores, actores, cantantes, escritores, escultores etc. y pare de contar....
Mientras en las "canteras de los teatros europeos y americanos" se forjan los artistas que se jugarán la vida por juguetear y darle vida y belleza a nuestras almas, ¿qué hace el "MET"?...... Creo que lo mismo que hace USA, lo que mejor saben hacer, eso es comprar talentos, siempre lo han hecho. Es así como empieza el desfile de vacas sagradas, así se van quedando pegadas como quistes, solo engordando y vegetando, aunque ya hayan dejado hace mucho de cumplir la función para la que fueron contratados, no importa que la voz les haya abandonado hace veinte años hace.... "tienen un nombre que vende"... y hay muchos borregos (al estilo de "¡El rey está desnudo!), que aplaudirán a rabiar si alguien en un palco les da la bendita señal para que lo hagan. Así vi a C. Mc Neil ser ovacionado en escena cuando ya no cantaba ni un diez por ciento de lo que se le escucha en las grabaciones existentes. Caruso sufrió las veleidades del "MET", sin haber cantado una corchea siquiera, y siempre ha sido igual.
Esta gala centenario del Met, la vi por TV, la vi con mi padre que aun vivia en esos años. Recuerdo muy bién esta imagen. A mi padre jamás le gustó la Milanov, la escuchaba, solo porque acompañaba en el canto a Björling, uno de sus favoritos. No le agradaba su voz ni su estilo, y sabía de sus arranques de diva tan comentados, solo recuerdo que movió la cabeza de lado a lado y dijo, no esperaba menos.
A mi la Milanov, no me gusta, porque en primer lugar, no me agrada oir el italiano cantado con la pronunciación de mafioso siciliano nacido en NY (A lo "Goldfather"). Segundo porque la encuentro exajerada y su voz suena común y corriente, a lo mejor será por lo malas que son las grabaciones de la Victor de esos años (muy inferior en calidad a la DECCA, por ejemplo). Pienso que es una diva artificialmente fabricada entre el Met y la Victor (como tantos casos) Pienso que entre todas ellas hasta la Dorothy Kirsten cantaba mejor... ¿Se acordará alguien de esa promesa?.
Finalmente pienso que si la Milanov hubiese tenido nombre y nacionalidad italiana, jamás hubiese logrado mayor renombre, ya que italianas, por esos años había tantas como siempre han habido y mejores que ellas. Puedo decir españolas igualmente, ya que Björling suena mucho más brillante si lo acompaña en el reparto esa maravilla que fue la gran Victoria De Los Angeles.
Con todo nadie se ha detenido ha analizar el fenómeno que significa estar en una gala tan importante, sentada en el escenario en calidad de "anciana jubilada", sintiendo los aplausos, enfrentada visualmente a todo ese afecto y saber que todo esa emoción no le pertenece. Pobre ego, ¡que dolor gigantesco para ese corazón agotado y débil por el paso de los años y el peso de los recuerdos, más aun para una vanidad del porte del Empire State.
Quien me gustaría saber quien es, es una anciana de rosado, que con la emoción de una santa que reza los misterios ante el altar, sigue en el canto a la Horne hasta quedar deshecha y extasiada... ¿quién será?... Es demasiado bella la imágen... no creo que haya sido apuntador.
Bueno, fueron muchos los recuerdos, demasiadas reflexiones.... una música en la que inequívocamente me abandono... una voz (la Horne), que me transportó a mis quince años... "Stride la vampa".
Un abrazo a todos.
Un historiador investiga ; se pasa horas y horas en archivos, entre papeles, documentos ; hace trabajos de campo, va a los lugares donde ocurrió ; recopila información, evidencias y testimonios para elaborar su tesis y explicar lo que ocurrió en el pasado. Pero esa recontrucción de pasado, que requiere un trabajo muy duro y arduo (admirable, todo hay que decirlo), no es escribir la historia.
Del mismo modo actua el interprete. El interprete musical realmente es un historiador de la música, pero a diferencia del historiador convencional (lo diré así para diferenciarlo, nada más), este historiador musical necesita del dominio de una técnica para hacer llegar su tesis, su resultado de la investigación, pero no por ello es un creador.
Dentro de esa técnica que se ha de dominar tanto la fáceta mecánica como la faceta expresiva y emotiva, porque ambas están presentes en la obra a analizar y ejecutar. El compositor no sólo escribe las notas y las melodías, tambien anota el caracter con que se debe cantar : si es cómico, trágico, misterioso… los fortes, piano, legatos… lo que sea. Las grandes obras lo son por eso, porque el compositor no ha olvidado ni un solo detalle. Está todo pensado y calculado, milimétricamente. Luego, a la hora de interpretarlo, cada cantante le dará su expresividad, pero su expresividad dentro de los parámetros marcados en la obra, que son muy muy estrictos. En los videos de “la muneca mecánica”, de Offenbach, por ejemplo, todas las cantantes cantan lo mismo, exactamente lo mismo: Cuando hay forte, forte; cuando hay piano, piano; el toque divertido y cómico. Todas son cómicas, cada una a su manera, pero ninguna se ha inventado esa comicidad por que se preste la melodía, o la situación de la escena, por ejemplo. Todas lo hacen porque se han cenido estrictamente al papel, a la partitura, que es la misma. Y aunque a nosotros como aficionados nos parezcan grandes diferencias, realmente son pequenas licencias.
Y si suena como una pianola es porque está mal interpretado. Así de sencillo. Ya lo decía Toscanini, y tenía mucha razón:” Siempre es mi culpa. Si alguien cree que Mozart, Beethoven, Wagner o Verdi se equivocan, es un idiota" (sólo cito la frase).
En resumen, todo está en la partitura. Todo.
En ningún momento pretendo menospreciar o infravalorar a los interpretes. Es muy duro y difícil llegar a unos niveles de interpretación fieles y casi perfectos de lo que busca el compositor, y todo eso es muy loable y merece todo mi respeto. Además de, como historiadores, que creo que son, ayudan a conservar y mantener vivo una parte del legado cultural.
Todo esto ha venido por el gesto de Zinka Milanov en el video. Sigo pensando igual que el otro día cuando escribí el comentario que destapó este debate. Habrá sido todo lo diva que haya sido, pero que por encima de ella ( o de cualquier cantante) está la figura del compositor, es indudable. No solo me parece un desprecio hacia la cantante, Marilyn Horne, sino también hacia la obra del compositor.
En cuanto a la opinión de Paco Roa de que el exito o fracaso de una obra depende de director, cantantes y orquestas me parece erroneo. La calidad de la música compuesta no se mide a partir del la calidad del interprete. No son las obras las que no están a la altura del interprete, sino al revés, el interprete no está a la altura de la obra. Yo puedo tocar al piano una piececita de Mozart, pero no uno de sus conciertos para piano, por ejemplo. Y si toco un concierto de piano de Mozart no perderá calidad por el hecho de que sea incapaz de tocarlo, no?
Lo del exito y fracaso, o bueno, para no ser tan extremos, la mayor o menor fama de una obra... En este blog podemos encontrar ejemplos al respecto: Observemos cuantos videos de “La flauta mágica” hay y cuantos de “el rapto en el serrallo”. Sin embargo, si nos detenemos a ver las circunstancias con las que se estrenaron dichas obras en su momento vemos que la primera fue todo como mucha más precario en comparación con la segunda, que fue el mayor exito en vida de Mozart. Pero como dije en un anterior comentario, el tiempo pone a cada uno en su sitio (esto seguro que lo aceptamos todos como una verdad), y hoy en día ya lo vemos (...en este blog, por ejemplo). Y ejemplo como este muchos: partituras descubiertas de compositores célebres que eran desconocidas y acaban siendo obras fundamentales (recordemos el descubrimiento de la música de Bach a mediados del s.XIX, gracias a Mendelssohn, por ejemplo. O las movidas en los estrenos del “Bolero” o “la consagración de la primavera”).
En cuanto a la comparación con la PC e internet. Sí, claro, como todo. Este blog está lleno de arte, pero no por eso mi PC es un artista o un creador, no? Pues eso. Simplemente es un instrumento, igual que en la música un piano o la voz.
Y lo de Gundula Janowitz y Beethoven... No le encuentro los pies ni la cabeza a ese comentario. Es absurdo. Para empezar: No creo que Beethoven lo escribiese para cantarlo. Segundo: Bueno, no me gustaría escuchar a Beethoven cantar su sinfonía coral, pero sí verlo dirigirla. O escucharlo interpretar al piano cualquiera de sus sonatas, no? Dime donde tengo que vender mi alma para conseguir eso que la vendo ya. Tercero: Gundula Janowitz. Qué quieres que te diga de ella? Simplemente una grandisima voz. Pero mira, no se le ocurrió esa melodía. Naaaa na na na na na na na na na na naaaa na naaaaa. Qué melodía más fácil, verdad? Pues ya ves, a nadie se le ocurrió, y desde entonces no creo que a nadie se le haya ocurrido (creado, compuesto...) una melodía que enganche tanto, y menos con esa orquestación.
Creo que no he dicho nada que no sepamos los que leemos este blog.
Ya que estoy aprovecho para decir que me encanta este blog. Me alegra Haberlo descubierto y compartir impresiones y opiniones con vosotros. Además estoy aprendiendo un poco más sobre la ópera. Muchas gracias.
PD: Lo de Beethoven cantando.... ha sido un golpe bajo, en serio... Eso no vale, tío... (de buen rollo, eh J)
PD²: Perdón por la extensión (Me disculpo de mi sermón con un pareado)
Está la cosa efervescente!!!!!
Menudos comentarios de calibre.....
Esto está llegando a unos niveles, que puede que a los pobres aficionados como yo, nos cohíba para aportar algo al discurso hasta ahora elaborado.
A mí la Ópera me cautivó desde el momento en que vi una en directo, antes la apreciaba como música, como canto, pero el primer día que se desplegó antes los ojos de un jovencito atónito, la escenografía, coreografía, danza, dirección, interpretación, actuación, efectos especiales, etc. ese día la lírica ganó un nuevo e ignorante forofo.
¿Quién fue el artista que creó tanta maravilla?, no cabe duda que el compositor con la colaboración del libretista (nadie lo menciona al pobre, pero es coautor de la opera), todos los demás son interpretes, que con mayor o menor acierto, con mayor o menor respeto al original, hacen que un público de un teatro pequeño, de una capital de provincias, entre los que se encontraba un personajillo de mi ralea, vibre y se entusiasme con lo que un día, un artista supo plasmar en unos folios.
Poner símiles, o hacer metáforas, para explicar una tesis, es complejo, siempre habrá alguien que descubra una pieza del montaje que no encaje, haciendo desmoronarse toda la estructura de la idea expuesta.
A pesar de lo dicho, voy a intentar buscar otro símil: La Arquitectura
(Ahora la pequeña mocosa que pulula por este blog, con la insolencia que le caracteriza dirá “la arquitectura no es arte”, pero yo seguiré en mi empeño como si no la hubiera oído).
No es admisible elevar a la calidad de artista al albañil, que siguiendo los planos del arquitecto, da forma a lo que éste ideara.
Por supuesto que una mala ejecución de una obra, puede dar al traste con un buen diseño, pero el mejor albañil, cantero, carpintero, forjador, del mundo, es capaz de transformar en arte un mal proyecto.
Bueno espero no haberme excedido en el comentario.
Besos y abrazos
El símil de la arquitectura me parece acertado.
Yo también soy aficionado. Y para consolarnos, piensa que muchas de las grandes obras las escucharon por primera vez personajillos de nuestra ralea, y que muchos de esos artistas nacieron y se criaron en esas ciudades de provincias, sean en Espana, Alemania o Italia. :)
Espero que no llegue a tan gran atrevimiento de negar que la arquitectura es un arte!!!
Créame que por más que repaso la dilatada y muy justamente premiada trayectoria profesional de la legendaria soprano Zinka Milanov, distinguido D. Nicolás Camilo, no encuentro en ella nada en absoluto, ciertamente, sobre lo que pudiera sostenerse las impugnaciones del calibre que Vd. realiza a la cantante ya desaparecida: “…italiano cantado con la pronunciación de mafioso siciliano…su voz suena común y corriente…Pienso que es una diva artificialmente fabricada entre el Met y la Victor…si la Milanov hubiese tenido nombre y nacionalidad italiana, jamás hubiese logrado mayor renombre…” Es más, me deja Vd. asombrado cuando, en una suerte de curioso ejercicio de ucronía, con tanta rotundidad como seguridad advera algo que, en mi modesta opinión, no se tiene ni como mera hipótesis de trabajo: el supeditar su incontestable éxito de crítica y público durante lustros (en un tiempo de, probablemente –téngase presente el dato-, la más dura competencia de todos y no existir las campañas de marketing personal: todo se ganaba a pulso) a la circunstancia de no ser italiana y de responder a un producto prefabricado por el Met.
Convendrá Vd. conmigo, D. Nicolás, que en el currículum de la Milanov, por el año de 1930 –mucho antes, pues, de su debut en el Met-, ya se anotaban triunfos en media Europa con sus grandes caballos de batalla, que, no obstante su corta edad, los tenía plenamente in voce, entre otros, Amelia, Aida, Gioconda y Maddalena. Pero sería tras su apoteósica Aida vienesa, en 1937, cuando la yugoslava saltaba definitivamente a las primeras páginas de la actualidad operística internacional y era destacada como la joven figura sopranil europea del momento. Razón por la que el furibundo pero siempre genial Toscanini –que no pasaba una a nadie- confió en ella como solista para el Réquiem verdiano que, en breve, tenía que dirigir en el prestigioso festival de Salzburgo; y sucedió la siguiente conocida anécdota que yo creo haber traído a colación en el foro en otro momento: en los ensayos, al atacar la soprano el Si bemol agudo del “Libera me”, para sorpresa de los asistentes y de la propia intérprete que no daban crédito, en una inusual complaciente reacción del maestro, más dado a mandar a la, con perdón, m…a todo el mundo, exclamó voz en grito: “¡Va bene!” . El inenarrable éxito cosechado en este histórico Réquiem, repetido un año después en el Queen’s Hall londinense, catapultó definitivamente a la Milanov a la categoría de “prima donna assoluta”, jerarquía que mantendría ya de por vida.
Y ahora ya sí, siendo la soprano más cotizada del momento junto con la Ponselle, no antes y por reiterada insistencia del teatro, D. Nicolás, nos situamos en su debut en el Met, el 17 de Diciembre de 1937, encarnando a Leonora, y con –pásmense los pocos lectores que aún me queden- un rotundo fracaso; en efecto, según cuentan las crónicas, los nervios traicionaron a la cantante y no dio la talla esperada. Más nervios y otro fiasco en el Met, esta vez al siguiente año y por si fuera poco con una de sus mejores tarjetas de visita, Aida. Las cosas no iban según lo esperado y tras tomar aire e impulso renovado, repitiendo a las órdenes del maestro Toscanini y cantando en esta ocasión para la NBC y, poco después, ser aclamada –ahora sí- con Aida en la Ópera de San Francisco, retorna al Met en donde, ya sin marcha atrás y con no pocos enfrentamientos y desacuerdos con sus rectores, protagonizaría la más grande carrera en “olor de santidad” que en ese centenario teatro se recuerda (1940-1966), firmando en su gran escenario algunas de las más gloriosas páginas canoras que, por derecho propio, pertenecen ya a la leyenda de ese coliseo y, aún, a la de la ópera del siglo XX en general. Para una descripción, al menos “prima facie”, del instrumento vocal de la Milanov, me remito a cuanto sobre el particular pude comentar en varias intervenciones mías con ocasión de una de las entregas de nuestro concurso “Los favoritos”; únicamente diré ahora, que si he de hacer caso –y me fío totalmente de su sabiduría y conocimiento- a uno de mis mayores en esta común afición que alcanzó a ver en vivo -obviamente, yo no pude hacerlo por razones de edad (soy viejo pero no tanto)- a la figura que nos ocupa, dispuso la yugoslava de uno de los instrumentos más intrínsecamente bellos de cuantos –y son muchísimos- este buen amigo mío ha podido escuchar en soprano alguna, puro estilo italiano, fraseo que permitía coger al dictado todo cuanto cantaba y, al cabo, una gigantesca estatura vocal y dramática dentro de la mejor línea verdiana.
Como es natural, al igual que todas sus colegas de la época, incluso las de menor nombradía y rango, la Milanov no estaba exenta de resabios, poses, manías y tics, sin duda hoy censurables, bien que entonces aplaudidos por un público y una sociedad que (prácticamente) los exigía a toda diva. Ahora bien y termino, ya tiene castañas (léase bemoles) que un rossiniano rendido a las contraltos/mezzos tenga que reivindicar, ante el (elocuente) silencio de otros “foristas” más afectos a la cuerda hegemónica, a una soprano verdiana por muy histórica que sea; bueno, en este caso –y quede claro que no tengo nada personal contra D. Nicolás (solo faltaba), al que leo siempre con sumo interés y respeto, sólo que me separa una discrepancia sobre el juicio de esta cantante- ha sido (sin que sirva de precedente), más que una pesada carga, todo un placer. Saludos cordiales.
Ja, qué majos sois todos conmigo. Ejem XD
A ver, la arquitectura... Esto ya lo he dicho en algún momento, pero lo repito, que me da pereza buscarlo... XD
Es innegable que la arquitectura, entendida como tal, es un arte. Y con esto me refiero a la Capilla Sixtina o a Gaudí, en ningún caso a la "arquitectura contemporánea", que no es arquitectura sino construcción, puesto que su meta está muy alejada del deseo de crear belleza que impulsa a los artistas.
La opinión que tengo de los libretistas es bastante negativa... ¿Alguien sabe de alguna ópera con un argumento coherente? Schikaneder, por ejemplo. Si no hubiera sido por Mozart, dudo mucho que alguien se acordara hoy en día de este hombre. Mozart, sin embargo, hubiera escrito una música igual de maravillosa independientemente del libreto.
En cuanto a Mado Robin... No dudo que tenga mérito, ni me atrevería en nigún caso a descalificarla en ningún sentido (el si bemol sobreagudo no lo hace todo el mundo. Igual mi alemana y mi francesa preferidas lo dan algún día...), pero a mí personalmente no me gusta su voz. Su vibrato nervioso me resulta muy desagradable. Digo en mi defensa lo mismo que una vez dijo José Bergamín: "Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto."
Dicho lo dicho, muchos besitos a todos (incluso a los que se meten conmigo jugando con ventaja...) ^^
¿Y si te hubieran hecho cauta, qué?
¿Hubieras sido cautiva? Pues menos mal que no lo eres (cauta).
En prueba de que soy el menos cauto de todos aquí, y sin interés en polemizar feamente con nadie, querría volver brevemente (si mi incontinencia me permite la brevedad) al tema que desató tan interesante debate, para dar mi opinión: ¿es, como dice nuestro estimado am_zoo, "El verdadero y único artista (...) el compositor. Es el que se ha estrujado el cerebro para crear algo. Para CREAR."?
Parte de la razón le doy en lo de crear: yo mismo defendí en otro debate de infausto recuerdo (para mí, que fui flagelado XD) que
"el cantante, siendo un artista, no es un creador en sentido estricto; por tanto esa idea tan romántica del artista transportado por una emoción en pleno proceso creativo no tenía excusa aquí, me parecía a mí", etc.
Bien, sigo pensando que el cantante no es del todo un creador, “un creador en sentido estricto”. Vendrá quien diga que la Callas 'creó' una Traviata muy personal y vívida, que Victoria de los Ángeles 'creó' una Mimi irrepetible, etc, y puede que tengan razón. En cualquier caso se puede discutir la idoneidad de aplicar el verbo 'crear' en estos casos.
Pero no creo que se pueda discutir la 'artisticidad' del canto. El canto es un Arte también. (Y no solo el belcanto.) El cantante es un artista también. No todos, por supuesto, pero quién le niega la categoría de artista a las sopranos mencionadas, y a Kraus, a Caballé, a Cappuccilli, a Gigli, a Gobbi... Porque no es solo cuestión de unas cualidades físicas y una gran técnica, su arte no es solo el resultado de horas de trabajo y estudio, hay algo más. Cuando un cantante alcanza en su interpretación tal grado de belleza que consigue emocionar ¿es todo mérito exclusivo siempre del compositor?
Coincido plenamente en la aportación al tema del sr. Nicolás Camilo Gesén, y en especial con la acertada frase de “Todo artista es un creador, de lo contrario, no podría ser artista”. Todo artista crea, de alguna manera; también el intérprete. Pero no todo creador es un artista: yo puedo crear un dibujo, una pequeña pieza escultórica de arcilla y ¿quién lo llamará arte? (Pero también: ¿quién se atreverá a negar que sea arte y basándose en qué superioridad? La obra de arte se realiza, se ‘logra’, realmente –o no- en el receptor. No tiene un status independiente: ¿quién se lo otorgaría?)
Y aunque así fuera, el músico es un artista supremo, no lo discuto, porque crea de la nada. Pero estamos hablando de Ópera, y aquí, suponiendo que uno solo sea el que ‘crea’ de la nada, ése es el libretista, no el compositor, que va después, y que compone (¿crea?) a partir de ahí, intentando adecuar su trabajo a unas palabras, a un texto previamente ‘creado’. ¿Porqué hay que dar al músico la primacía o la exclusividad del mérito, repito?
”Todo está en la partitura. Todo”, dice nuestro apreciado am_zoo, melómano probado. Pero ¿y las palabras no están también en la partitura? ¿No fue Da Ponte un artista? ¿O el Hugo von Hofmannsthal de las primeras óperas de Strauss? ¿O el Boito de las últimas de Verdi? El libretista es a veces un poeta, y no hay poeta que no sea un artista.
Podemos discutir si un escenógrafo es un artista o no, a mí Zeffirelli, p. ej., me lo parece. Otra cosa sería que le considerase un 'creador' -que también podría ser, si matizásemos ahí el concepto. Pero que intérpretes y libretistas pueden ser artistas (no siempre lo son, como tampoco lo han sido todos los compositores de música clásica) me parece fuera de toda duda razonable. Por tanto no es el compositor el único artista, en mi opinión. Dado que tratamos de ópera, que es un arte tan completo, creo que hay que reconocer precisamente eso: no solo van los melómanos a disfrutar de la ópera.
Yo vi en un documental sobre la Callas a un joven declarando a los periodistas, creo que estaba en la cola de una representación de Ópera de la griega, que merecía la pena ir a verla cantar "incluso cuando canta mal" porque era una gran actriz. Si yo fuera de aquella época pagaría lo que fuese por verla en una Tosca, Traviata, Medea o Norma por lo mismo, aunque ya no tuviera voz. Y saldría feliz, seguro. También hubo quien adoraba a la Sara Bernhardt sin entender una sola palabra de lo que decía esa mujer cuando actuaba. ¿El dramaturgo era el único artista ahí? A lo mejor ni valía la pena la obra. Lo mismo puede ocurrir con un cantante actual que cante una pieza del pasado que no sea gran cosa, y en la voz y el arte del cantante… se produzca la obra de arte.
Y además en el campo artístico es todo tan subjetivo… ¡Ni la música es el arte primordial e indiscutible de la ópera siempre! Stravinsky decía que hay más música en el cuarteto de Rigoletto que en toda la Tetralogía de Wagner… Pero eso cuéntaselo tú a los wagnerianos, que suelen ser gente de una sensibilidad musical exquisita (no como Stravinsky, quizás).
“Teatro cantado”, muy buena y oportuna definición de Don Paco Roa de la Ópera: no es solo música, no es sólo teatro, no es sólo canto. Es teatro cantado. Y como la obra de arte no es un montón de papeles escritos, cualquiera que contribuya a darle vida a una ópera en un momento dado puede ser un artista. Incluso aunque la partitura sea mala o mediocre, la obra de arte se puede realizar en manos de un gran cantante.
Esta iba a ser mi brevedad, ya ven… Termino con un fuerte abrazo a tods, en especial a am_zoo, cuya opinión ha provocado mi intervención y es con la que disentía en este caso.
Jo, si matizas tanto no hay por donde cogerte... XD
Completamente de acuerdo contigo, especialmente en eso de que "Incluso aunque la partitura sea mala o mediocre, la obra de arte se puede realizar en manos de un gran cantante."
Yo creo que le das a Damrau, a Dessay, a Caballé o a cualquiera de estas sopranos (léase también mezzos, tenores, barítonos, bajos, etc) tan maravillosas (y maravillosos) que corren por el mundo algo que haya escrito yo (no podría haber puesto un ejemplo mejor, porque ni siquiera aprobé la Harmonía XD) y hacen que sea bonito.
Otro ejemplo de arte del que no has hablado es de la poesía. Bécquer decía que la poesía existía por sí misma. "No digáis que agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía."
Yo creo que la música tampoco necesita de soporte físico (y por extensión, tampoco humano). Todo es música en este universo tan bonito y tan extraño en el que vivimos. Los átomos que le dan forma vibran, aparecen y desparecen en el espacio, pero nos hacen reales (en nuestro concepto de lo real). Vibran. Y esa vibración produce ondas, que son la música del universo (Qué poética estoy hoy).
Eso sí, a mí el soporte humano me parece genial y no me gustaría nada que lo sustituyéramos por "la música del universo" a secas. Una cosa no quita la otra XD
Mordiskitos ^^
Totalmente de acuerdo contigo (no te acostumbres), pero como hablamos de arte te diré que 'la música del universo' no me parece muy artística normalmente.
De acuerdo totalmente, de nuevo: el soporte humano. Porque dentro de poco se podrán sacar discos, CD's o DVD's de ópera donde no haya cantante ni voz humana y se hagan por ordenador... Se podrá así conseguir esa fidelidad al compositor sin interferencias, sin que nadie se tome esas 'pequeñas licencias' que decía nuestro amigo Am_zoo. Perfeccion absoluta ¿no?
Yo creo que no. Además de lo mucho que se perdería (no hay arte sin el factor humano y toda la carga emotiva que éste conlleva), ¿qué conseguiríamos con ello? ¿Que musicalmente el compositor fuera el único artista? El 'artesano informático' pasaría entonces a ser considerado el Intérprete, la interpretación sería una obra de arte ¿no crees?
No creo que tarden muchos lustros en llegar algo así, otra cosa es que tenga buena aceptación entre los amantes de la ópera -aunque vaya usté a saber.
Claro que no te parece artística. Porque no lo es. No está ahí para eso. Bueno, de hecho no sabemos para qué está, pero dudo mucho que el propósito del universo sea hacer bonito XDDD
Eso sí, no me niegues que sentarse en la playa a oir el mar o quedarte en la cama una mañana de invierno mientras oyes la lluvia no te gusta, porque no me lo creo XD
No es arte porque no coincide con nuestra definición de "arte". Sólo es arte si lo hacemos nosotros. Pero de alguna forma abstracta, tampoco puede negarse que hay algo de artístico en (por poner un ejemplo) las flores, tan simétricas y coloridas ellas.
Espero y deseo que nadie intente reproducir una ópera con un ordenador. Blasfemias no, gracias. ¿Que le iba a gustar a mucha gente? Sí, claro. Pero, y perdón por la expresión, mil millones de moscas no pueden equivocarse...
Kisses ^^
Deja a las pobres moscas en paz y contesta el correo, sinvergüenza.
Yo te aseguro que cuando salga ese artista informático (llamémoslo Cibruso XD) la gente se peleará por "su obra",
-¿Estoy deseando ya que salga su Traviata!
-A mí me encantó su Butterfly
etc...
Vale, vale, ansioso... XD Ahora te contesto al mail, que lo tengo escrito a medias ^^
Perdona, corazóncito mío, de verdad que no quería cortarlo así el menmsaje, iba a poner punto y aparte y me fui...
Sorry
No seas tonto, que ya sabes que no sé enfadarme contigo XD Ahora mismo te mando el mail, que ya lo he acabado.
¡Cuánta mermelada!.
Diabéticos, absteneros
¿Celoso? XD
Me corroen
Francisco, acabo de leer tu comentario y he estado cinco minutos riendo. No es la primera vez que me pasa contigo, y espero que sigas así y no sea la última. Para que veas que yo tengo mermelada para todos.
Ah, se siente... Me hubieras conquistado tú. Eso por llegar tarde. Ya lo sabes para la próxima vez.
Sí, pero para mí la más dulce XDDD
Con no pocas dudas sobre su conveniencia, pues creo honestamente que el asunto de la creación artística (léase en nuestro ámbito operística) no da para mucho más y las distintas posiciones están fijadas razonablemente bien, voy a dar una (más que matizada) segunda vuelta a tan, según parece, controvertido asunto. Y es que sobre el mismo las puntualizaciones no son ni mucho menos accesorias si queremos entender bien los distintos niveles de la producción y de la difusión/interpretación de una obra teatral. Igual tendríamos que empezar por lo más elemental de todo, ¿qué diablos entendemos por una ópera? La respuesta que cada cual dé resultará, a mi juicio, decisiva para sustanciar de una manera o su contraria la cuestión que aquí nos planteamos; pues bien, básicamente podemos comprender el género lírico de dos modos, a saber, o defendemos que la ópera es, ante todo, un drama en música, o, muy al contrario, apostamos decididamente por concebirla como una música del drama. Ni que decir tiene –creo que ya nos vamos conociendo- que yo sostengo la primera definición.
¿Qué hace realmente el compositor/operista en esencia? Muy sencillo o todo lo complicado que se quiera, musicalizar un libreto; esto es, pone en música una obra dramática, original o adaptado argumento que desarrolla y resuelve, normalmente dividido en tres partes –presentación, nudo y desenlace-, unos acontecimientos que viven los personajes. Y aquí ya tenemos una primera clave de entendimiento, el elemento principal, la piedra verdaderamente angular sobre la que yo diría se aguanta la arquitectura operística, como espectáculo teatral que, en definitiva, se trata –en mi modesta opinión, claro está-, resulta ser la historia, solo que contada de un modo especial: cantada. Si esto es así, y da lo mismo que estemos ante una historia genial o un infumable pastiche, prima –entiéndase bien esto- la palabra (aquí expresión cantada –“si canta come si parla”-) que, como especial vehículo del actor/cantante poniendo en contacto al libretista-operista-público, sirve para hacer inteligible el drama. De otro modo, privados de la dramaturgia, estaríamos “solo” ante una composición sinfónica, un “mero” concierto en el que únicamente los oídos y no la vista ni el intelecto quedan satisfechos, ya que para que estos últimos se exciten necesitamos de la puesta en escena de una idea dramática. Razón fundamental por la que siempre he considerado al operista un músico muy singular, un músico-dramaturgo; y a los cantantes líricos intérpretes de tal dramática.
Bueno, pues ahora vienen los matices, que, en este caso concreto, como ya dije, antes que adjetivos pasan a ser sustantivos. Y hablaba yo en su día de tres términos, desde mi punto de vista, inextricablemente ligados en la secuencia concepción de la idea-escenificación de la misma de una obra teatral, creación, (co)creación y (re)creación. Solía decir un eminente cátedro, antiguo profesor de un servidor de Vds., que si definitivamente queríamos oscurecer la solución de un problema pusiéramos un ejemplo; desoigo esta vez tan docto consejo y voy a proponerles un caso paradigmático que ilustra (creo que) muy bien, ahorrándome (y ahorrándoles) tiempo en mayores explicaciones, la función verdaderamente capital que, en toda obra teatral, desempeña el elenco de actores/cantantes. Arrimo el ascua a mi sardina y, cómo no, me sirvo de Rossini, modelo de teatralizado canto, para ejemplificar. En el diario del príncipe Chigi, medio de comunicación en el que se publicó, tras su estreno, la primera crítica de “El barbero de Sevilla”, sin ningún género de dudas obra cimera de la ópera cómica de todos los tiempos, se asentó lo que sigue: “…ayer por la tarde se puso en escena en (teatro de) Argentina un nuevo grotesco del maestro Rossini intitulado el Barbero de Sevilla: resultado funesto…”; estos es, un rotundo fracaso, pero fíjense lo que el mismo diario decía, sólo 24 horas después, para la segunda función: “…En la segunda tarde la obra resucitó, convirtiéndose en un verdadero milagro…”.
Cómo es posible, pues, que la más grande obra bufa salida del ingenio rossiniano –verdaderamente maestra hasta el punto que ni siquiera el propio autor pudo superarla, resistiendo firme el paso de los siglos, prueba de su inmortalidad- fuese abroncada por todo el público (más allá de los enemigos de Rossini presentes en el teatro) el día de su estreno, y –qué cosas- aplaudida sin medida la tarde siguiente. ¿Qué había pasado…un “milagro”? No es preciso recurrir a lo sobrenatural para dar razón de lo sucedido: sencillamente, no pudo estar peor el elenco actoral contratado para la première. En efecto, a más de no haber comprendido los intérpretes la naturaleza cabal del Barbero, al tenor, nuestro querido Manuel García, no bien comenzada la serenata, se le rompieron las cuerdas de la guitarra y erró buena parte de la pieza; terminada ésta, dijo la Rosina desde su balcón: “Sigue, por favor, sigue así”; el viejo bajo Vitarelli, poco antes de cantar su calumnia, tropezó y se rompió la nariz, con lo que tuvo que “cantar” su aria sangrando y con la nariz en la mano; en fin, a partir de ese momento ya nadie dio pie con bola con la, se pueden imaginar, guasa, pataleo, pitos… subsiguientes del respetable. Rossini, ante la catástrofe que se le avecinaba, tuvo que tomar firme las riendas, aleccionar a toda la compañía y hacerles comprender el verdadero sentido de su obra, y ya reconvenidos todos, en la segunda función cada cual clavó su personaje con el éxito conocido, que perdurará, contando con buenos elencos, por los siglos de los siglos…(nota para los amantes del dato más que curioso: ¿Saben Vds. lo que cobró Rossini por su Barbero? Pues 400 modestitos escudos, cifra aún más irrisoria si la comparamos con los 1200 escudos que cobró el tenor; tal era, pues, la consideración y méritos que de unos –los compositores- y otros –los cantantes- tenían nuestros tatarabuelos).
En resolución, la creación operística, digamos “ex novo”, corresponde al libretista en lo tocante al drama mientras que al operista le concierne su traducción musical. A partir de este momento, para que la obra circule cobrando vida, se entienda, pueda ser enjuiciada en su justa medida, alabada, y así perdurar en el tiempo, o censurada, y pronto olvidada, y, al cabo, conocida y difundida, los actores/cantantes toman el relevo en la ardua tarea creativa: (co)creando la obra, si son verdaderamente excelsos, pudiendo en tal caso elevar a la categoría de pasable, poniendo no poco de su cosecha, una obra sólo mediocre; o, como mínimo, (re)creando la obra si son del montón, y –cuidado, no sería la primera ni la segunda vez- pudiendo cargarse, si son francamente malos, la más sublime de la creaciones artísticas. Ahora que cada cual pondere a unos y otros. Saludos cordiales
Yo estoy de acuerdo en todo con usted, Sr Paco Roa. Cada uno puede darle más importancia a quien le parezca más importante. Lo único que no creo es que en el gran espectáculo de la ópera se deba pènsar que uno solo es el verdadero artista, ni uno solo el verdadero creador que creó de la nada, pues incluso los libretistas la mayoría de las veces se han basado en obras anteriores y ajenas. Por lo demás, creo que aquí todos damos la prioridad a la música por encima de nada, como hace nuestro amigo Am_zoo, pues si odias a Wagner no vas a ver su Valquiria aunque adores a la Caballé y cante ella.
Yo sí iría. Aunque cantara... ¡música moderna! XDDD
Analizando el video, al final del mismo es tal la estruendosa ovaciòn por parte del publico en forma inmediata y sin esperar señal, indicio, aprobaciòn o "directivas" tipo claque de nadie, que me señala que respetando a los veteranos espectadores, en especial Milanov, la señora HORNE, que esta cantando, no esta rindiendo ningun "examen" ni "prueba de suficiencia" alguna, puesto que ELLA y su voz y calidad estan muy por encima de los presentes, creo que es al reves, ellos van a rendir tributo al arte de HORNE.-
Orlando, te equivocas. En ningún momento he dicho que los cantantes, músicos, directores, escenógrafos, etc... sean inprescindibles por imperfectos. Ni estoy en contra de esas "pequenas licencias" ni creo que ellas impidan que una obra llegue a una perfección aséptica como lo sería si esa obra fuese interpretada por una máquina. Una blasfemia y una aberración. Evidentemente la ópera debe de ser ejecutada por interpretes. Siempre.
Paco, tú mismo lo has dicho: Rossini tuvo que aleccionar a toda la companía para hacerles comprender el verdadero sentir de SU obra. De acuerdo, habría un escenógrafo, unos cantantes, algún percusionista que toca el triángulo en el compás 13... quien sea para dar vida a la obra, a SU obra.
La ópera es drama en música o musica del drama? El libretista, hasta qué punto es creador de la obra? Pues no lo sé. Sólo sé que recuerdo las melodías: Tal aria es famosa por la coloratura, la otra porque llega hasta no-sé-qué nota sobreaguda, la de tal ópera por el caracter jocoso de la música. No creo que alguien le guste un pasaje de cualquier ópera por el texto...
Sólo sé que cuando entro en una tienda de disco y me acerco al estante lo primero que leo es el título de la obra y el compositor, para conocer al resto me tengo que poner la carátula a 2 palmos de los ojos. Lo mismo si me acerco a un teatro. Y quién canta? Da igual. Vale, cada cual tiene sus preferencias. Perfecto. Yo también las tengo, evidentemente. Pero es prescindible la voz de la Milanov? Sí. Si no canta Milanov canta la Callas, o la Damrau, o Schwarzkopf, y dentro de 20 anos lo cantarán otras. Cuántas veces hemos dicho, y en este blog se ha escrito, "me quedo con el timbre de una y la expresividad de la otra (o lo que sea, dependiendo de los gustos de cada uno)". Vamos, que en nuestro interior tenemos a la soprano (mezzo, o tenor...) perfecta. Pero no existe ese interprete perfecto.
También voy a comentar 2 comentarios que he leído por el blog, no recuerdo quien los ha escrito. Uno dice que iría a escuchar a la Callas hasta cuando cantaba mal. El otro comentario dice que iría a escuchar a la Caballé hasta cantando moderno. Al primero, si nos ponemos en esa época en la que la Callas iba a menos, pues antes de ir a escucharla cantar me voy a escuchar a otra, a la Schwarzkopf, por ejemplo. O me voy a escuchar a la filarmónica de Viena dirigida por Knappertsbusch, o disfrutar de Sviatslov Richter al piano. O mejor, a Richter al piano y a David Oistrakh al violín! Ni que la música se redujese a la callas machacando una traviata!!! Además, en este blog comentan cantantes y estudiantes de canto, no? No creo que ningún profesor o nadie les haya recomendado... "mira, escucha a Callas haciendo trizas una traviata que aprenderás mucho!" No lo creo... Al segundo, pues le digo lo mismo: Para escuchar a la Caballé escuchar moderno, me quedo con Bono!! o con Sinatra, que era uná bestia cantando esos standarts de jazz.
Bueno, y para acabar. El post-adivinanza. Ahí teneis la prueba. Vale, todos nos dimos cuenta de que salía el nombre, pero de los honrados nadie lo adivino. Cómo cambia que no esté el video!!!! No le ves la cara y no sabes quién es!!!! Es una grabación antigua, vale. Pero no importa. Sin video, sin nombres... Conocer al cantante es dificilísmo, pero seguro que es facilmente reconocido el estilo del compositor. Seguro!
Pues eso. Por mi parte creo que ya está todo dicho.
Un poco tarde mi respuesta gracias a la colaboración de la coctelera loca! jejejeje
Un saludo a todos!!!!!
Sí, lo último.
Los artistas toman el relevo, no como (co)creadores. La creación ya está hecha. Ellos son los que tienen que mantener la llama de esa creación viva. Eso es dificilísmo!!!! Pero así es.
Yo me quito el sombrero ante los verdaderos melómanos como usted am_zoo, y aunque me considere una persona 'sensible' envidio la sensibilidad mucho mayor de quienes aman tanto la música. No es mi caso, sin duda también por falta de educación musical, pero respeto y valoro en mucho a los que sí la tienen.
Y entiendo que es el ser melómano lo que le hace a uno considerar al compositor el único artista creador. Yo, aunque no lo considere el único, sí lo considero también el más grande. Un abrazo.