Entrevista en 'La Nueva España'con Montserrat Caballé:

—Su dilatada carrera la ha convertido en testigo de la evolución del público operístico.

—Ha experimentado un crecimiento tremendo. Cuando yo era joven había poco público y yo, sinceramente, deseaba ver cómo iba creciendo, y por fin lo he visto en estos últimos años. En ello han influido mucho los medios de difusión, la televisión, la radio y también que la ópera ha roto muchas fronteras: el público es joven, hay funciones populares, grandes festivales, precios económicos, conciertos abiertos en festivales de verano... Posibilidades inmensas. Antes hacía un recital en Berlín, ahora tengo que hacer tres, con el mismo programa. A principios de abril hago doce funciones en Viena, luego otras seis. Antes esto no sucedía.

—¿Imaginó que podía ocurrir?

—Yo no hubiera pensado nunca que llegaría a ocurrir. La humanidad ha crecido muchísimo, sin duda alguna, pero las obras que se hacen públicamente, en abierto, tienen auditorios de hasta 25.000 personas, como en Epidauros, Orán o Orange, y en Epidauros di cinco funciones. Y lo mejor es que quienes asisten son jóvenes. Es como si hubieran descubierto la ópera.

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