«Una adaptación de Ignacio Aranaz de la zarzuela El dúo de La Africana de Manuel Fernández Caballero, que será presentada en el Teatro Gayarre (Pamplona) los días 1 y 2 de febrero, rinde un "homenaje al teatro", y a aquellos oficios que "a veces no se ven pero que son tan importantes como el de los artistas".
Así lo ha recalcado esta mañana en conferencia de prensa la directora del Teatro Gayarre, Ana Zabalegui, quien ha presentado esta obra, el sexto título de zarzuela producido por la Fundación Municipal del Teatro, en la que han participado más de 100 profesionales, entre ellos un "nutrido grupo de actores locales" y técnicos.
La obra, dirigida en el apartado escénico por Ignacio Aranaz y en el musical por Luis Remartínez, cuenta con la actuación, entre otros, de María Rey-Joly, Guillermo Orozco y Lander Iglesias, presentes también en la presentación, y con la participación de la Orquesta Sinfónica y el Coro Lírico de Navarra, a quienes Zabalegui ha agradecido el esfuerzo realizado para "convertirse en personajes de la trama".
Además, la directora del Teatro ha destacado las dos sorpresas que contiene la adaptación, que son la salida a escena de Pablo Sarasate, interpretado por el joven violinista Pablo Aznárez, de 13 años, y la de Julián Gayarre, encarnada por el tenor Guillermo Orozco, para quien esta actuación supone tanto "un honor" como "una responsabilidad".
Orozco ha remarcado la aportación que hace Aranaz en esta adaptación, que logra hacer más comprensible la obra para el público "que no conoce el mundo del teatro".
Por su parte Luis Remartínez ha hecho hincapié en lo "equilibrados que están todos los elementos" en la obra, algo que cree que suele fallar en este género, lo que considera una "virtud" de Aranaz, quien "elige muy bien los actores y el texto, y eso se va a notar en la obra".
La soprano María Rey-Joly, al igual que sus compañeros, ha agradecido el que se hagan producciones de zarzuela de "primera calidad" en teatros como el Gayarre, algo que considera que "debería ser más común".
El dúo de La Africana, de Manuel Fernández Caballero, es una zarzuela perteneciente al género chico que fue presentada en el Teatro Apolo a finales del siglo XIX, y que se centra en el "mundo interior de una compañía de ópera", según ha resumido Orozco.
La representación en el Teatro Gayarre, que tendrá lugar los próximos días 1 y 2 de febrero, contará como escenografía con una serie de telones pintados por el pintor y escenógrafo Tomás Muñoz».
Fue estrenada en el Teatro Maravillas, el 9 de julio de 1889. Ésta es su pieza más famosa, que canta Luisa durante el enredo mayúsculo del segundo acto.
Pequeño homenaje al gran Luis Mariano (Irún, 1914 - París, 1970), el ''Príncipe de la Opereta'', como se le conoció en Francia en los cincuenta. Luis Mariano fue un cantante prodigioso. Hoy en día, 37 años después de su muerte, es todavía recordado y admirado en Francia, donde triunfó tras huir de España durante la Guerra Civil.
Luis Mariano fue el primer cantante que vendió un millón de copias de un solo disco. En palabras de Roberto Alagna (que recientemente ha editado un disco dedicado a Luis Mariano) «Luis Mariano era un auténtico y gran tenor», ya que «lo tenía todo: espontaneidad en la voz, facilidad en los agudos, el brillo del timbre, el sol comunicador, la musicalidad, la presencia escénica y el encanto».
Luis Mariano falleció en París hace hoy 37 años, el 14 de julio de 1970.
Munguía, ganador olímpico de la 5ª Edición de 'Misteriosos', les invita a escuchar al tenor donostiarra Jesús de Gaviria (Donostia San Sebastián, 1892-1975).
Artículo sobre Jesús de Gaviria publicado en El Diario Vasco (23/09/ 2003) y en la página Historical Tenors, de François Nouvion (el registro es gratuito):
"Serás el sucesor de Caruso"
Discípulos del olvidado tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria se reunieron en San Sebastián para recordar sus grandes cualidades que le llevaron por los escenarios de todo el mundo.
En el cementerio de Polloe, al tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto. Varios de sus discípulos, de los que formó al final de su carrera, se reunían durante seis horas para hablar de un cantante hoy casi olvidado en su lugar de origen y al que en 1927 el barítono italiano Titta Ruffo, divo entre los divos, le auguró, tras cantar juntos I Pagliacci, en Pittsburg (Estados Unidos): "Gaviria, estás destinado a ser el más grande tenor del mundo, y un probable sucesor de Enrico Caruso".
A esos discípulos, María Jesús Irigoyen, Mari Visi Coto, Evaristo Ayestarán, Antonio González Mazquiarán, Evaristo Bastarrica, Jesús Santos, Miguel Cortijo, José Manuel Ruiz Ceberio, los convocó la autora de este texto para evocar la memoria de este tenor dramático, más conocido fuera que en su propia tierra.
Hace más de un año que estoy investigando sobre Jesús de Gaviria, nombre artístico con el que Jesús Aguirregaviria Onaindia triunfó en los teatros líricos más importantes del mundo. Preparo su biografía y, cuantos más datos obtengo sobre su trayectoria artística, más me sorprende la escasa memoria que de él ha quedado en el País Vasco.
En enero de 1975 (poco antes de su muerte, el 8 de marzo de ese mismo año), el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad. Me consta que Gaviria recibió con gran ilusión ese homenaje. Pero confieso que yo esperaba encontrar un centro cultural con su nombre, una calle o, al menos, una placa conmemorativa en Urbieta, 22, la casa donde nació. Algún rastro que diera fe de que este tenor donostiarra dio gloria con su arte por casi todo el mundo a su lugar de origen. Porque me consta también que Gaviria conoció muchísimas ciudades y que ninguna de ellas desplazó a la que siempre llevó en su corazón: "He visto cosas maravillosas: las Pirámides de Egipto, las Catacumbas de Roma, los rascacielos de New York, la bahía de Río de Janeiro; ciudades como Berlín, Londres, Roma, París, Viena pero para mí, nada hay parecido a San Sebastián", relata en un documento al que he tenido acceso.
Del monte Ulía a La Scala
Llegué a Gaviria por casualidad, debo reconocerlo. En los inicios de mi investigación, mi objetivo era la soprano dramática almeriense Fidela Campiña, en cuya biografía también estoy trabajando. La Campiña y Gaviria estuvieron casados, tuvieron una hija, Mary Margaret (Mirentxu, como su padre siempre la llamaba), vivieron un tiempo en San Sebastián, en Villa Verdi, una casa que se construyeron en el monte Ulía y que hoy aún existe.
Mi sorpresa fue ir descubriendo que si notable fue la carrera artística de la Campiña, notable fue también la de Gaviria. La de la Campiña empezó antes, en 1913. Teatro Real de Madrid, Mefistófeles. Hija de familia bien. Estudios de piano y solfeo desde muy pequeña; más tarde, canto. La de Gaviria se inició en 1919. Teatro Lírico de Milán. Il Trovatore. Hijo de familia humilde. Estudios de solfeo y canto ya veinteañero. Hambre y privaciones en Madrid.
La Campiña no encontró piedras por el camino. Gaviria tropezó con todas. Aun así, un buen día, sus vidas se cruzaron. Juntos interpretaron Il Trovatore, Aida, I Pagliacci, Cavalleria rusticana, Andrea Chénier, La fanciulla del West, Carmen, Nerone, La Gioconda, Tosca... Un larguísimo repertorio.
Juntos cantaron en el Teatro Colón de Buenos Aires (1925), Liceo de Barcelona (1929), Coliseo dos Recreios de Portugal (1931), Victoria Eugenia de San Sebastián (1934) Y en otros muchos teatros. Juntos cantaron con el barítono italiano Titta Ruffo, auténtico divo. De aquella época (1927), data la anécdota con la que encabezamos este texto. Ambos, Jesús y Fidela, estaban por entonces en la cumbre de su carrera.
Pasan los años, la Guerra Civil les pilla en el monte Ulía. Parten para Italia. Jesús ya había debutado en La Scala, en 1932; Fidela lo hará en el 35. Segunda Guerra Mundial, cantan en América. La cosecha de triunfos, juntos o por separado, sigue su curso.
Que veinte años son nada
Pasan más años. La Campiña vuelve a cantar en España. 1946. Gran Liceo de Barcelona. Tosca. Pero en esta Tosca, el rol de Cavaradossi no fue interpretado por Jesús de Gaviria, sino por Antonio Vela. Nada excepcional, salvo por un detalle: en el rol de Scarpia figuraba el barítono argentino Carlos María Guichandut.
Por entonces, la Campiña empezaba a descender de la cumbre de su carrera. Guichandut iniciaba el ascenso de la suya. 52 años, ella; él, 32. Veinte años son nada cuando el amor se cruza por el camino. En 1948 se casaron. Cómo fue o no fue que un buen día se encontraron es muy largo de contar. Y, además, ésa es otra historia.
Volvamos a la de Jesús de Gaviria. Canta por Estados Unidos y América del Sur. En 1948, regresa a San Sebastián. Fidela ya no forma parte de su vida. Ya no es suya la casa del monte Ulía. Pone fin a su carrera. Hacia el 50, funda su escuela de canto.
En ella formó a los discípulos, todos guipuzcoanos, con los que me reuní el pasado 23 de agosto. Hablan del carácter campechano de Jesús, de lo espectacular que fue para ellos -con poco más de 20 años por entonces, o incluso menos, y hoy entre 67 y 84- cantar en festivales y conciertos, preparados y guiados por su maestro. Muestran crónicas, programas, fotos, de aquellos tiempos.
"Mira, éste soy yo con mi maestro -me señala Evaristo Bastarrica-. ¡La Piazza del Duomo de Milán! Él me acompañó. Yo era un crío, 21 años. Tres años estuve en Italia estudiando canto. Cuando regresé, ingresé en la compañía de zarzuela de Pablo Sorozabal. Luego canté mucho por América; y a los 33 años, lo dejé".
Ponerse la boina
Antonio González Mazquiarán vive en Italia. Allí triunfó como tenor dramático y allí conoció a la que hoy es su mujer, la soprano italiana Alberta Pellegrini, la Mimì en La Bohème del debut de Luciano Pavarotti. "Para mí -explica Mazquiarán-, Aguirregaviria no sólo ha sido mi maestro, el único, ha sido un padre también". "Toma, ¡a mí hasta me enseñó a ponerme la boina!", añade Bastarrica.
"Ésta soy yo -explica Mari Visi Coto, que sigue cantando en el Orfeón Donostiarra con la misma ilusión de esos espléndidos 19 años que luce en la foto-. Y éste, Bastarrica. Hacíamos Amboto". La soprano y el tenor saludan al público cogidos de la mano. 23 de enero de 1955. Teatro Victoria Eugenia. "Una vez, tenía yo que salir al escenario y estaba como un flan. Se me acercó Jesús y me dijo: 'Chata -así me solía llamar él-, ¡sal ahí, y cómetelos!'".
Espontáneo, sencillo, de fuerte carácter, con sentido del humor, buena gente. Así definen sus alumnos a Jesús de Gaviria. En todos ellos alentó su afición por el canto cuando eran unos chavales, y con ella siguen. Miguel Cortijo, miembro fundador de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera e integrante del Coro Easo durante 50 años. Evaristo Ayestarán, 30 años en el Orfeón Donostiarra, hasta hace nada. Jesús Santos, un montón de años en el Coro Easo, y ahora en el Gaztelupe. Aún sigue cantando.
"Yo nunca pensé dedicarme a ello, yo cantaba por afición -comenta José Manuel Ruiz Ceberio-. Para mí, Aguirregaviria era historia. Tenía en su clase unos álbumes con recortes de prensa de sus éxitos. Era un hombre muy sencillo, un poco a lo mejor derrotado, un poco solo".
Algunos de sus alumnos, entre ellos José Ramón Orozco, José Irasuegui, Manuel Larrabeiti, Leopoldo Bengoa, no acudieron a la reunión por encontrarse de vacaciones o por problemas de salud, caso del tenor eibarrés Orozco, que también triunfó en Italia. Otros, por desgracia, ya han fallecido, como Antxon Ayestarán, que fue director del Orfeón Donostiarra.
A María Jesús Irigoyen, discípula también de la célebre soprano Mercedes Capsir, en Barcelona; catedrática de canto del Conservatorio de Música de San Sebastián hasta hace unos años, se le iluminan los ojos cuando habla de Jesús: "Tenía unos agudos impresionantes. El tenor del do, le llamaban. Más de una vez le oí decir: 'Yo no he sido un divo, pero yo he vivido entre los divos'".
Gaviria debutó en el Teatro Lírico de Milán en 1919, con la famosísima soprano Celestina Boninsegna. Tanto gustó el aria Di quella pira, del tercer acto, que hubo de repetirla tres veces. A partir de ahí, los éxitos vinieron solos. Treinta años cantando. Más de 30 óperas en su repertorio; 12 de ellas, nuevas. Cantó en casi todos los teatros de Europa; en Estados Unidos, México, Chile, Perú, Argentina, Bolivia, Uruguay, Venezuela, Brasil...
Privaciones
Contado así, parece que fue fácil, pero nada más lejos. Sólo su pasión por cantar y la seguridad que tenía en su voz hizo que superara los difíciles inicios de su carrera: "Pasé muchos días sin comer o, para mejor decir, sin comer de fundamento y, si hemos de hacer caso a esa frase que tienen los portugueses de que 'no hay hambre sin frío', yo puedo dar buena fe de su auténtica realidad, y diré que muchas veces me las pasé en Madrid, sentado en un banco del Retiro". Así de claro hablaba Jesús de sus duros comienzos.
A Jesús Aguirregaviria, les decía, le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto en Polloe. Es más, debió de lanzar un do, de los suyos, allá donde aún seguro que disfrutan del placer de escuchar sus célebres agudos, cuando vio acercarse a su tumba a sus alumnos y a esta periodista con un ramo de rosas.
Yo, que no soy muy de rezar, anduve meditando sobre una frase de una carta del propio Gaviria. "Lo que pasa con la niebla. Llega y lo cubre todo; se marcha, y queda de nuevo el mismo tiempo. Así es la vida, por muchas vueltas que queramos darle: Niebla somos, y nada más".
Estoy segura de que un día no muy lejano la ciudad que le vio nacer rescatará de entre la niebla la figura de este gran tenor que hoy día permanece casi en el olvido.
Teresa Berganza protagonizará el regreso de la Quincena Musical en el Victoria Eugenia de San Sebastián
"El último concierto organizado por la Quincena Musical que se escuchó en el Victoria Eugenia fue un recital de Teresa Berganza, en el verano de 1999. Ocho años después, el 10 de agosto, la mezzosoprano, con un recital en el que mezclará música de autores populares y clásicos, simbolizará el regreso del teatro como escenario de la cita estival donostiarra".
"La temporada 2007, que también tendrá intérpretes de Cuba y Colombia, comenzará con la obra Luisa Fernanda, en una gala que será inaugurada por la ministra colombiana de Cultura, Elvira Cuervo de Jaramillo, en elteatro Roberto Arias Pérez(Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez).
En la temporada, que termina el próximo 10 de junio, se pondrán en escena La Rosa del Azafrán, Los Gavilanes, La Leyenda del Beso, La Viuda Alegre, Carmen (nueva versión traducida al español) y la Antología Lírica de Ópera y Zarzuela.
Por España estarán las sopranos Juana Martín y Guadalupe Sánchez, los barítonosLuis CansinoySantos Ariño, el tenor Guillermo Orozco, y los directores de orquesta LuisRemartinez, y Angel Hortas".
Entrevista en La Nueva España con IvánPaley:"Me gustaría que el público se dejase llevar por la magia del lied".
PorCosme Marina:
—Cantará en su tercera actuación en Oviedo las 'Siete canciones populares' de Falla.
—Es un estilo muy diferente a lo que he estado haciendo hasta ahora, más centrado en el repertorio alemán. Se trata de obras muy bellas.
—Trabaja a fondo el mundo del lied, ¿qué diferencia estas canciones españolas del mundo de la canción germana?
—El acercamiento es muy distinto, pero también en la manera de cantar hay similitudes con el lied, por ejemplo con las canciones populares de Brahms, aunque, eso sí, el estilo es muy diferenciado porque en Brahms hay más rasgos humorísticos. Ambos ciclos comparten un carácter nacional.
—El mundo del lied siempre se percibe como un género de gran dificultad, ¿dónde están los mayores problemas interpretativos?
—La mayor dificultad consiste en prescindir de la gesticulación y lograr la fascinación del público con el texto y con la música pura. No se puede convertir un recital de lied en un show. El público además tiene que pensar con el cantante, abierto a este mundo.
—¿Y qué es lo más gratificante?
—Es fascinante poder equilibrar texto y música. En la ópera, primero va la música, después la palabra. En el lied ambos elementos están en igualdad de condiciones. Si texto y música no están vivos, la canción se viene abajo.
—¿Por qué esa vinculación suya con el universo liederístico germano?
—No le sabría decir. Siempre he sentido gran admiración por la cultura germana y por sentimiento y carácter expresivo me siento muy cómodo en el romanticismo alemán, incluso le diría que más natural que en muchos roles operísticos.
—¿Y qué papel juega Mahler dentro de su itinerario artístico?
—Mahler es un universo en sí mismo y un punto culminante para mí en ese mundo del lied, de la canción alemana. He grabado 'La canción de la tierra' o 'Des Knaben Wunderhorn' y en un próximo trabajo discográfico incluiré las 'Canciones para los niños muertos' y otras obras. Es, como le decía, Mahler algo separado y afín para mí y me gustaría seguir profundizando en la difusión de su obra tanto en España como en Iberoamérica.
—Aún el mundo del lied resulta lejano para gran parte del público del ámbito hispano.
"Jaume Aragall vuelve esta noche (02/03/07) al Palau de la Música Catalana con un repertorio agradable, en el que imperan dulces canciones italianas y composiciones de músicos catalanes como Toldrà, Mompou y Morera. El recital, que se enmarca dentro del VII Festival del Mil·lenni, permitirá escuchar un Aragall maduro con un programa muy adecuado a su calidad vocal, que mima en extremo".
—¿Es verdad que los días previos a una actuación suele no hablar?
—Siempre que tengo que cantar intento hablar lo mínimo los días previos y no salir mucho de casa. Hablar cansa la voz y hablar por teléfono me produce afonías. Preparo mis actuaciones con disciplina y estudio.
—Con el repertorio de esta noche, le resultará difícil desprenderse de la fama de tener la voz más bonita de la ópera actual. ¿Le molesta esta etiqueta?
—Soy consciente de la calidad de mi voz y me siento feliz de tener esta etiqueta. Pero la voz no lo es todo, ya que debe ir acompañada de la técnica, de la musicalidad y del gusto por interpretar las diferentes partituras. La voz sola no puede ir a ningún sitio.
—¿Conviene potenciar recitales como el de esta noche para familiarizar el público con la lírica?
—Conviene siempre potenciar al máximo la oferta lírica. En mi caso, puedo ofrecer un repertorio determinado, pero otros colegas pueden interpretar otro diferente. Va bien que el público escuche un amplio abanico de temas. En este sentido, es importante que un certamen ecléctico como el del Mil·lenni haya reservado una noche a la lírica.
—¿Cómo va la afición por la música clásica?
—Actualmente existe una importante oferta y, por tanto, entiendo que el público satisface dicha oferta. Si realmente es así, hay más afición que nunca.
—Ya hace 46 años que debutó en el Liceu. Si mira atrás, ¿cómo ve su trayectoria artística?
—Francamente excelente. Sólo por el hecho de estar en activo después de 46 años de carrera, uno ya puede sentirse satisfecho. El tiempo corrobora que las cosas se han hecho bien.
—¿Y qué le queda por hacer?
—Me siente satisfecho con lo que he hecho. Si no he cantado algunas óperas ha sido porque no he querido. Si hubiese interpretado determinado repertorio, que podría haber cantado con excelencia, me hubiese pasado factura. Después de 46 años mi voz es joven, brillante y no ha perdido timbre. Esto es consecuencia de haber sabido decir no a auténticas tentaciones líricas y de no haber dejado nunca de estudiar.
—¿Qué proyectos tiene en mente?
—Seguir cantando hasta que la voz, las ganas y la salud me lo permitan.
—¿Ha pensado alguna vez en la retirada?
—Mi retirada será simple. Si algún día, que no creo que llegue, ya no tuviera ganas de cantar profesionalmente, dejaría de hacerlo sin más. También lo dejaré si mi voz o mi salud me impiden cantar a un nivel aceptable, por respeto a mí mismo y a mis seguidores.