La Coctelera

Categoría: Entrevistas

Juan Diego Flórez: "No estoy cambiando de repertorio porque mi vocalidad es la misma"

Boda en abril (5 de abril). Su primer Rigoletto, también en abril (31 de marzo, 3 de abril).

Entrevista con Diego Flórez, antes de lanzarse al ruedo.

Por Miguel Molinari:

¿Cómo ves tu repertorio?, porque vemos que cada cierto tiempo hay óperas nuevas en tu repertorio. ¿Cómo lo ves de aquí al 2014, por ejemplo, que es el último compromiso que tienes, digamos, en agenda?

Diego Flórez:

Bueno, mi repertorio prácticamente es el mismo, ¿no? No estoy cambiando de repertorio porque mi vocalidad es la misma, también felizmente, ¿no? Porque yo creo que manteniendo tus características vocales con el tiempo, manteniendo tu vocalidad, eso es indicativo [de] que tu voz está en una buena salud vocal, ¿no?, técnicamente, interpretativamente.

(...)

Hay que tener esa técnica, y esas cualidades naturales también, para poder hacer esas notas rápidas, todos esos virtuosismos o fuegos artificiales vocales.

(...)

Yo, habiendo comenzado con Rossini, me he acostumbrado a un canto mucho más ligero, mucho más liviano, y teniendo a Rossini en las cuerdas, digamos, mi repertorio va hacia roles que tengan más Rossini dentro de ellos, ¿no?

Yo tengo la suerte de ser un tenor raro ¿no? Porque soy un tenor belcantista, y no hay muchos tenores belcantistas; entonces los tenores me aprecian todos porque no son competencia [risas].

Plácido Domingo:

Si pudiera darle algún pequeño consejo, porque porque tiene facilidad para llegar a las notas altas, le diría que no exagerara, que no abusara, porque llevar esas notas a una duración exagerada, o usarlas muy seguidas, podría dañar la calidad de su técnica.

Su primera 'Lágrima'. Teatro Alejandro Granda. Lima, 3 de abril de 2008.

Juan Diego Flórez, "el hombre del bis".

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Adiós a Giuseppe Di Stefano

Una furtiva lágrima, todas las lágrimas. Hasta siempre, Pippo.

Corriere della Sera

 

Mi par d'udir ancora...

 


Actualización (04/03/08):

El País

El Diario Montañés

El Cultural

Página/ 12

 


 

 

Giuseppe Di Stefano: 'Salut! Demeure chaste et pure...', aria del Tercer Acto de 'Fausto', Gounod. 1950.

(Gracias, Silvio Iván Bendaña)


 

 

Entrevista


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Juan Diego Flórez: "He sabido elegir mi repertorio; saber qué no tengo que hacer"

Entrevista en la cadena Ser con Juan Diego Flórez el pasado día cinco.

• Por Juan Ángel Vela del Campo (entre otros).


Aquí la pueden escuchar

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Alfredo Kraus: "El artista canta cómodo y contento cuando él oye su voz" (1998)

Rueda de prensa con el gran Kraus. 27 de junio de 1998:

¿[...] el sitio donde se canta influye en el ánimo del artista?

—Hombre..., sí. Yo diría que el artista canta cómodo y contento cuando 'él' oye su voz. O sea, los teatros se caracterizan, por regla general, por una buena audición, que percibe el público, y por lo que nosotros llamamos 'el retorno'. O sea, yo canto, y la voz vuelve hacía mí, o no vuelve, y si no vuelve, es malo; es malo para el que canta, para el público no lo sé. Porque hay teatros, con unas características [en los] que la acústica, desde fuera, desde la platea, es muy buena, pero desde el escenario, no lo es. Claro, nosotros necesitamos una cierta comodidad; nosotros necesitamos oírnos, para saber..., para saber lo que hay que hacer. Si aquí tengo que cantar más fuerte, si aquí tengo que cantar más piano..., en fin, uno se tiene que 'controlar' un poquito a través de ese sonido que recibimos, cuando no lo recibimos, estamos más incómodos, y nos es mucho más difícil controlar la emisión cuando no se percibe esta especie de eco, ¿no?, este retorno de la voz que nosotros llamamos".

José Cura: "El público de la generación de mi padre es ciego a la innovación teatral"

Entrevista en El País con José Cura

• Por Javier Pérez Senz

«José Cura (Rosario, Argentina, 1962), tenor. También es director de orquesta, compositor, director de escena y tiene su propio sello discográfico. No concibe la ópera como una simple exhibición canora y reivindica el derecho a buscar su propia interpretación de un personaje sin doblegarse ante las tradiciones.

El tenor argentino, nacionalizado español, protagoniza Andrea Chénier, de Giordano, hasta el 17 de octubre, en el Liceo de Barcelona; aunque vive en Madrid, lleva casi siete años sin actuar en el Teatro Real, tras un polémico enfrentamiento con parte del público en una función de Il trovatore.

"No basta con cantar; hay que meterse en la piel del personaje, y buscar los matices y colores vocales que definan su estado de ánimo", afirma».


En la ópera sigue siendo raro ver a cantantes que, además de cantar, arriesguen y se dejen la piel en la interpretación teatral de un personaje. ¿El culto a la voz sigue vigente en las plateas?

La resistencia a entrar en la dimensión teatral de la ópera no viene de las nuevas generaciones, sino de la de mi padre, que son los que llenan los teatros ahora. Es un público ciego a la innovación teatral porque ésa es la forma en que aprendieron a amar la ópera, y viven en el pasado con una nostalgia melodramática. Lo respeto, pero reivindico el derecho, como cantante, a no hacer eso, a no vivir anclado en el pasado, a no repetir siempre lo mismo. La ópera debe conectar con el presente.

¿Cómo prepara un personaje?

Con mentalidad de director de orquesta y, también, de director de escena. Soy compositor y me gusta analizar la partitura hasta encontrar la clave de cada escena, el porqué de cada matiz para plasmar los sentimientos de un personaje. Me gusta documentarme, reflexionar sobre la personalidad del papel que canto, y compartir mis ideas y hallazgos con los directores del montaje y los otros cantantes. Si tengo confianza con ellos, les sugiero probar cosas nuevas para profundizar en las relaciones que los personajes viven en escena.

Maria Callas luchó por renovar la expresión teatral del canto, y hoy, cuando se cumplen 30 años de su muerte, no hay un referente similar en el mundo operístico.

Pero muchos seguimos su ejemplo. A veces hay que sacrificar la pura belleza vocal para lograr la veracidad teatral. No te puedes morir como Otelo, con un puñal clavado en el estómago, cantando como si nada. En el canto tiene que reflejarse esa agonía, con una voz más oscura, sofocada. La ópera es teatro, regido por un pensamiento musical, pero teatro que obliga al cantante a ser también actor. Por cierto, actualmente, nadie pone en tela de juicio la revolución interpretativa obrada por Maria Callas, pero conviene recordar que murió sola, amargada y olvidada. Y el público que hoy la venera es hijo del público que la denigró.

¿Cómo puede competir la ópera del siglo XXI con los macroconciertos, el cine o las nuevas tecnologías para atraer al público?

La ópera, el ballet y el teatro puro son los únicos espectáculos en los que el artista actúa solo y sin red. El público puede conectar con lo que el ser humano puede hacer por sí solo, sin artilugios. Por eso resulta tan cruel ese tipo de espectador que está dispuesto a juzgar a un artista por comparación con lo que ha escuchado en un disco. Hay muchas voces que impresionan en disco, y después, en el teatro, ni las escuchas.

Al ser un tenor famoso, muchas personas no se toman en serio su carrera de director de orquesta. Le pasó a Plácido Domingo y parece que se repite con usted.

He nacido músico y he sido antes guitarrista y director de orquesta que cantante. No descubrí las posibilidades de mi voz hasta los 28 años, e inicié mi carrera como solista, director y compositor. Sé que hay cantantes que hacen carrera con una mínima formación musical, incluso algunos han triunfado sin saber leer una partitura, y cantan muy bien sin tener más conocimientos. Pero en mi caso, la música es mi pasión y todo lo que hago en escena cantando, por extraño o extravagante que parezca, tiene justificación musical, porque responde a matices e indicaciones que están en la partitura. Como director, tengo el reconocimiento de las orquestas con las que trabajo, y no me contratarían si el resultado musical fuera malo. El próximo 19 de octubre dirigiré el concierto inaugural de la temporada del Teatro San Carlos de Lisboa con una gala operística en la primera parte y la Novena de Beethoven en la segunda.

También ha probado fortuna en la dirección de escena.

Mi actividad fundamental es como tenor, porque estoy en la plenitud de mi carrera. Pero me gusta hacer más cosas, no por capricho, sino por necesidad artística. Me apasiona dirigir orquestas y me tienta cada vez más la dirección de escena. He tenido ya varias experiencias y ahora preparo la escenografía y puesta en escena de Un ballo in maschera, que dirigiré en la ópera de Colonia en 2008.

Desde su polémico enfrentamiento en 2000 con parte del público del Teatro Real no ha vuelto a cantar en este coliseo. Debe de ser duro actuar en los grandes teatros del mundo y no pisar el de la ciudad donde vive.

Sí, es una situación muy rara. Por mi parte, la polémica está cerrada y olvidada. Añoro, sin embargo, la sensación de cantar en el teatro de la ciudad en la que vivo y de poder dormir en casa tras una función. Espero volver algún día al Teatro Real. Su director artístico, Antonio Moral, vino a verme durante las funciones de Otelo en el Liceo en 2006, y me dijo que me enviaría una propuesta, pero aún no la he recibido. Con el Liceo sí he firmado un nuevo contrato para hacer Cavalleria rusticana e I Pagliacci en 2011. La verdad es que no tengo muchos contratos en España, y en mi agenda sólo figura para 2008 un montaje de Sansón y Dalila en Santander.

El País

María Bayo: "Victoria de los Ángeles será siempre uno de mis referentes"

Entrevista en El Periódico con María Bayo.
Por César López Rosell:

—Bizet, Berlioz y, sobre todo, zarzuela. ¿Es una elección deliberada?

—Es un programa que tiene muchos atractivos y que se planteó como proyecto con motivo de la Copa América. Elegimos un repertorio que mezcla culturas porque va del romántico francés con influencia española, en el caso de una pieza de Berlioz sobre Granada, a la zarzuela de la segunda mitad del siglo XIX. Esta opción me ha permitido descubrir cosas interesantes.

—Algo que liga mucho con una trayectoria marcada por la búsqueda.

—Así es. Este es el caso de la zarzuela La marsellesa y La tempranica, que acabo de grabar con la Sinfónica de Tenerife, o la zarzuela cubana Cecilia Valdés. De ellas hemos extraído piezas para este recital, que hemos presentado, además de en Valencia, en mi pueblo natal, Fitero, y próximamente en San Sebastián y Ginebra.

—Dar a conocer la zarzuela y el barroco español es una de sus obsesiones. ¿Hasta qué punto?

—Hasta el de buscarlo como los ratones en las bibliotecas. Es una tarea complicada, sobre todo en el barroco, pero no solo aquí. Ahora queremos montar un espectáculo de barroco italiano creado, en su época, para una cantante y resulta difícil encontrar las partituras originales. Me siento comprometida con la idea de divulgar nuestro amplio y rico repertorio por el mundo.

—Vaya, que casi sigue los pasos de Plácido Domingo.

—Con él grabé La verbena de la paloma y he hecho alguna gala. Y también hice zarzuela con Alfredo Kraus. Es un género con muchas posibilidades de exportar. Y, claro, me gustaría poder representar alguno de los títulos en el Metropolitan de Nueva York o en otros grandes teatros. Plácido y Rolando Villazón acaban de ofrecer un programa en Salzburgo. La nueva generación de cantantes latinoamericanos van a dar que hablar con nuestra música.

—¿Hay un boom operístico latino?

—Han surgido, sobre todo, buenos tenores, como Juan Diego Flórez , el citado Rolando, con el que canté en el Liceu L'elisir d'amore, y Ramón Vargas, con el que debuté en Lucerna con La sonnambula.

—Lo de Torroella es una fijación. Quieren que venga cada año.

—Es algo que me hace ilusión, porque es un festival de prestigio en el que además puedo presentar nuevas propuestas. Para el año próximo ya estamos pensando en dos posibilidades, una de ellas relacionada con un recital con guitarra.

—Usted tiene fama de perfeccionista. ¿Ha tenido algún problema con los directores?

—Sí, soy exigente, pero sobre todo conmigo misma. Y he tenido algún problema, pero no con los directores de escena, sino con la parte musical. Los teatros destinan cada vez menos tiempo a los ensayos para no tener que elevar los costes de las orquestas y esto me subleva. Detesto la chapuza y la improvisación. Kraus les impuso una distancia mínima de tres días entre una actuación y otra.

—¿Tendría sentido su vida sin Mozart? Hasta su hija Illia tiene el nombre uno de sus personajes.

—Me temo que no podría vivir musicalmente sin este autor (risas). Es el genio de los genios y el músico al que más admiro porque siempre descubro en él nuevos matices. Y es cierto que el nombre de la niña proviene de Idomeneo. Pero también tienen un lugar en mi corazón Rossini, un autor que mezcla sorna y delicadeza. Y Massenet. O Cavalli, de quien interpreté una inolvidable La Calisto.

—Recientemente participó en un homenaje a Victoria de los Ángeles. ¿Es uno de sus referentes?

—Lo es y lo será siempre. Creo que hay que emularla para extraer de su legado todo aquello que nos puede aportar. Recientemente canté la Nedda de Il pagliacci en el Real y escuché una grabación suya sobre esta obra de Debussy. También me inspiró su Melisande y, en general, su coherencia. De ella y de mi admirada Teresa Berganza recibes lecciones para aplicarlas a tu propia personalidad artística.

—¿Qué personajes de la ópera le han marcado más?

—Aparte de la Susanna de Las bodas de Fígaro de Mozart, la citada Melisande, que es un papel que te devora, o la Manon de Massenet, un personaje muy similar al de La traviata.

—En un año va a dar casi la vuelta al mundo con varios personajes y tendrá un debut en en Dresde.

—Sí, con el papel de la Condesa de Las bodas..., que cantaré mirando con pena a esa Susanna que me ha dado tantas satisfacciones.

—¿Cuándo la veremos en el Liceu?

—El 2009 con un recital de barroco y en el 2011, con una ópera por decidir. La programación actual del teatro no va con mi repertorio.

—¿Que podemos hacer para popularizar la ópera?

—Primero, inculcar la música culta a los niños en las escuelas, y después impulsar iniciativas como esas funciones de segundo reparto que hace el Liceu y que ayudan a promover este arte entre los más jóvenes.

Vía: El Periódico.com

Netrebko y Garanca: 'Dúo de las flores'

Anna Netrebko y Elīna Garanča: 'Viens, Mallika... Dôme épais', dúo del Primer Acto, Escena II, 'Lakmé, Delibes.

Entre bambalinas: entrevista.
Concierto Gala Baden-Baden, julio-agosto 2007.

(Gracias, Lilith)

Mirella Freni: "No echo de menos los escenarios; ahora trabajo mucho enseñando a los jóvenes, es tiempo de dar el testigo"

Entrevista en La Nueva España con Mirella Freni:

Por Lorena Pérez:

«El público de Oviedo es maravilloso, aquí viví momentos inolvidables» «No echo de menos los escenarios; ahora trabajo mucho enseñando a los jóvenes, es tiempo de dar el testigo» mirella freni Soprano, recibió ayer el premio especial a toda una carrera.

Considerada una de las mejores sopranos del siglo XX, Mirella Freni llegó ayer por la tarde a Oviedo, la ciudad en la que actuó en numerosas ocasiones a lo largo de sus más de cincuenta años sobre los escenarios, para recibir el premio especial a toda una carrera. Contenta y emocionada, Freni aseguró que el premio era una «estupenda sorpresa porque la crítica se ha acordado de mí y hace mucho tiempo que no vengo a Oviedo».

—Un premio especial a toda una carrera debe ser el mejor regalo que le pueden hacer a un profesional. Enhorabuena".

—Para mí es un verdadero honor, algo fantástico y una gran sorpresa, porque hace muchos años que no vengo a trabajar a Oviedo y se han acordado de mí. Al principio costaba creerlo, pero estoy muy contenta, además venir a Oviedo es siempre un placer, aquí he vivido momentos maravillosos.

—Momentos maravillosos sobre las tablas del Campoamor...

—Momentos que son inolvidables, en los años setenta cantaba mucho en ese espléndido teatro que tenéis, que sigue tan hermoso como siempre. El público de Oviedo es maravilloso, entendido y muy agradecido, y la ciudad es preciosa, recordaba algunas calles, pero está muy cambiado. En aquella época hice muchos amigos del mundo de la ópera que sigo conservando y por eso estoy tan contenta. Sólo he dormido dos horas para venir aquí, pero merece la pena, intentaré descansar un poco antes de la gala y luego a disfrutar otra vez del Campoamor; como no tengo que cantar, estoy muy tranquila.

—¿No echa de menos su trabajo?

—Para nada, «finito». He tenido una carrera muy larga y estupenda, he trabajado muchísimo y ahora creo que ha llegado el momento de dar el testigo, de enseñar a los jóvenes todo lo que yo pueda y a eso me dedico, y estoy muy contenta porque tengo varios alumnos muy jóvenes que ya han recibido varios premios y es un trabajo muy satisfactorio.

—¿Cuál considera que ha sido su aportación a la lírica?

—No lo sé, he trabajado siempre con muchas ganas y me siento orgullosa de mi carrera, y ahora creo que es el momento de enseñar y apoyar a los jóvenes, que es algo que me encanta, es apasionante ver cómo van progresando y por eso estos galardones que también premian a los jóvenes talentos son tan importantes y ayudan tanto a la lírica.

—En Oviedo actuó en numerosas ocasiones y también con Luciano Pavarotti. Mantienen una gran amistad, ¿cómo se encuentra ahora?

—Luciano es como mi hermano, hemos compartido muchas horas sobre los escenarios. No está ni bien ni mal, pero confío en que salga adelante, es un hombre con carácter y mucha fuerza y todos esperamos que se recupere.

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