Vuelve a deleitarnos Lilith con otra de sus estupendas traducciones sobre la soprano... (¿hay que decirlo?): Diana Damrau.
Esta vez se trata de una entrevista reportaje publicada durante este mes de marzo en OperaNews OnLine, del Met. Las aclaraciones intercaladas entre paréntesis corresponden al autor del texto, John Morrone; las aclaraciones y comentarios que van entre corchetes son de Lilith (gracias mil).
"Coloratura in Command"
In just two seasons, the exuberant style and brilliant singing of Diana Damrau have made her one of the Metropolitan Opera's brightest stars. This month, she sings the enchantress Aithra in the company's new staging of Richard Strauss's Die Ägyptische Helena. JOHN MORRONE reports.
"Coloratura al poder"
En sólo dos temporadas, el estilo exuberante y la excepcional forma de cantar de Diana Damrau han hecho de ella una de las estrellas más brillantes de la Metropolitan Opera. Este mes, cantará a la hechicera Aithra en la nueva producción de Die Ägyptische Helena, de Richard Strauss. Un reportaje de John Morrone.
[Y una traducción de Lilith ^^].
In her Met debut last season, as Zerbinetta in Strauss's Ariadne auf Naxos — the acrobatic coloratura role that culls the mere canaries from the rest of the flock — Diana Damrau sang "Kam der neue Gott gegangen, / Hingegeben war ich stumm!" (When a new god comes to woo me/ I'm helpless, struck dumb). At that closing line to Zerbinetta's aria, the audience was anything but struck dumb. The ovation Damrau was given, clocked by The Associated Press at seventy seconds, stopped the show. Prancing and coquettish, at once a worldly-wise flirt and a self-confessed slave of love, Damrau's "fickle Zerbinetta" tenders advice meant to alleviate the sorrows of the woebegone Ariadne. Whether Ariadne gets the message is debatable; what's certain is that by the night of Damrau's final performance, the applause for Zerbinetta's aria lasted a full two minutes.
En su debut en el Met la temporada pasada, como Zerbinetta en el Ariadne auf Naxos de Strauss —el acrobático rol coloratura que separa a los canarios del resto de la bandada [tan gráfico como suena. Es un aria de “selección natural” XD]— Diana Damrau cantó "Kam der neue Gott gegangen / Hingegeben war ich stumm!" (Cuando un nuevo Dios viene a cortejarme / Estoy indefensa, enmudecida [“atontada”]). En cuanto acabó esta última frase del aria de Zerbinetta, fue la audiencia la que se quedó sin palabras. La ovación que dieron a Damrau, cronometrada por The Associated Press en setenta segundos, detuvo la función. Orgullosa y coqueta, a la vez una experimentada conquistadora y una autodeclarada esclava del amor, los tiernos consejos de la imprevisible [fickle, que cambia de opinión, que no es de fiar] Zerbinetta de Damrau no tienen más propósito que aliviar las penas de la desesperada [woebegone, en un estado deplorable, terriblemente afectada por la tristeza. Generalmente se relaciona con la pérdida de un amor] Ariadne. Si Ariadne recibe el mensaje es discutible; lo que es seguro es que en la última actuación de Damrau, la ovación después del aria de Zerbinetta duró dos minutos enteros.
When word about Damrau began to circulate, some operagoers expected to hear another silvery, ultrasophisticated, effortlessly agile voice in the manner of Natalie Dessay. Think again. Damrau's instrument does indeed make the singing sound effortless, but hers is an athletic, even rather gutsy sound, and according to one reviewer commenting on her London performance as the Gym Instructress in Lorin Maazel's 1984, she's probably the only coloratura soprano around who can do splits onstage. She's expressive throughout a wide dynamic range, and what her tone may lack in warmth is more than compensated for in her pinpoint precision on notes above the staff (including astounding Queen of the Night Fs) and volume that reaches easily to the farthest row. Although she is well known throughout her native Germany and has been a sensation at Covent Garden, the Salzburg Festival and La Scala (where she sang the title role in Salieri's L'Europa Riconosciuta at the theater's gala reopening, televised by RAI), Met audiences have only begun to make her acquaintance. This past November she sang Rosina in the premiere of the new production of Il Barbiere di Siviglia, and this month she takes on Aithra in the first Met production since 1928 of Strauss's Die Ägyptische Helena.
Cuando se empezó a hablar de Damrau, algunos aficionados [operófilos ^^] esperaban oír otra voz limpia [silvery, como la plata, haceos una idea…], ultra sofisticada, ágil sin esfuerzo como la de Natalie Dessay. Piénsenlo otra vez. La voz de Damrau sí suena sin esfuerzo, pero la suya es una voz atlética, de sonido atrevido (gutsy, que tiene agallas), y en consonancia con lo que dijo el crítico de su actuación en Londres como la Instructora de Gimnasio en el “1984” de Lorin Maazel, es probablemente la única soprano capaz de abrirse de piernas en escena [os recuerdo que estamos hablando de gimnasia… XD]. Es expresiva en un amplísimo y dinámico rango vocal, y lo que le puede faltar en calidez está más que compensado por su precisión extrema en las notas por encima del pentagrama (incluyendo los asombrosos Fas sobreagudos de la Reina de la Noche [este chico no se ha leído el otro artículo… XD ¿Qué es un Fa para Diana? Absolutamente nada XD]) y un volumen que llega con facilidad a las últimas filas. Aunque es muy conocida en su Alemania natal y ha causado sensación en el Covent Garden, el Festival de Salzburgo y La Scala (donde cantó el rol titular de “L’Europa Riconosciuta” de Salieri en la gala de reapertura, televisado por RAI), la audiencia del Met justo empieza a conocerla. El noviembre pasado cantó a Rosina en una nueva producción de “Il Barbiere di Siviglia”, y este mes empieza con Aithra en la primera producción del Met de Die Ägyptische Helena de Strauss desde 1928.
First impressions count for a lot. On a DVD of Die Zauberflöte from Covent Garden, she portrays a truly fearsome Queen, with enough strength and rage, seemingly, to tackle Sarastro single-handed; as both Zerbinetta and Rosina, Damrau exerts a similarly commanding presence. Rossini's heroine, more multifaceted than Strauss's temperamental flibbertijibbet, is played with fire and spunk — so brimming with youthful energy that when her emotions threaten to boil over, she spontaneously bursts into a flurry of Flamenco steps. (This is Spain, after all.) Damrau's Rosina is not a coy or bewitching Sevillana, which is to say she has little in common with the character as portrayed by two great native Spanish Rosinas of earlier eras, mezzos Teresa Berganza and Conchita Supervía. Rather, this Rosina emerges as She Who Must Be Obeyed.
La primera impresión es muy importante. En el DVD de “Die Zauberflöte” en el Covent Garden, dio vida a una Reina realmente aterradora [“aterradora” es un poco exagerado. Una traducción más aproximada sería “asustante”, si me dejáis inventarme una palabra XD], con suficiente fuerza [entendido como “carácter”] y rabia, aparentemente, como para vencer [la traducción literal, en el contexto del fútbol americano, sería “placar” XD] a Sarastro con una sola mano [muy cierto XD]; tanto en Zerbinetta como en Rosina, Damrau ejerce una presencia dominante. La heroína de Rossini, más polifacética que la temperamental casquivana, es interpretada con fogosidad y determinación —tan rebosante de energía juvenil que cuando sus emociones amenazan con aflorar, explota en un arrebato de pasos de flamenco. (Esto es España, al fin y al cabo.) La Rosina de Damrau no es una sevillana tímida y encantadora, y tiene poco en común con el personaje que interpretaron dos grandes Rosina españolas de antaño, las mezzos Teresa Berganza y Conchita Supervía. Su Rosina, en cambio, se muestra como “La Que Debe Ser Obedecida” [otra gran verdad XD].
So it comes as a bit of a surprise, as we sit down last November for a chat in the Met's press lounge, that Damrau looks more like a smiling, thirty-something Sarah Jessica Parker. Dressed in slacks and a sweater on the morning after a performance of Barbiere, her blond hair pinned up for comfort's sake, she arrives badly needing a shot of caffeine (which is not forthcoming). "I must sound like a basso comico," she says.
Así que sorprende un poco, cuando nos sentamos el noviembre pasado para charlar en la sala de prensa del Met, que Damrau se pareciera más a una sonriente, de unos treinta y pocos Sarah Jessica Parker [Pues ahora que lo dice… Un aire sí lo tiene]. Vestida con pantalones [de pinza, que hay nivel XD] y un jersey en la mañana posterior a una función de Il Barbiere, con el pelo rubio recogido con una pinza para estar cómoda [literalmente, “por el bien de la comodidad” XD], llega necesitando urgentemente una dosis de cafeína (que no parece estar disponible). “Debo sonar como un basso comico” [esto no necesita traducción, ¿no? Qué chica más mona ^^], dice.
Settling onto the settee, she implores me to ask her only "little questions" about Ägyptische Helena, which she is still learning. She is, however, steeped in Rosina, one of her bel canto roles, and is eager to discuss it. Our talk helps dispel — up to a point — the somewhat skewed image we may have of Damrau's authoritative stage persona.
Acomodándose en su asiento, me implora que le haga solo “preguntitas” acerca de Ägyptische Helena, que todavía se está aprendiendo. Está, sin embargo, muy metida en el papel de Rosina, uno de sus papeles de bel canto, y está ansiosa por hablar de él. Nuestra charla ayuda a disipar —hasta cierto punto— la imagen un tanto distorsionada de la chica [licencia informal mía] autoritaria que Damrau parece ser en escena.
When asked which aria she would choose in lieu of "Contro un cor" if she followed the prima donna tradition of inserting something of her choice in the lesson scene, she claims to be unaware of the practice and is shocked at the very idea. "But 'Contro un cor' is essential to the drama! Here is this young woman who's trapped like a bird in a cage and has to escape. She's forced to communicate to her Lindoro essentially in code, through a song, and when she sings 'Caro, a te mi raccomando/ Tu mi salva, per pietà!' [Dearest, I give myself into your hands/ Save me, for pity's sake], she's begging him to take her away from Bartolo. Why would I replace that with something else?"
Cuando se le preguntó qué aria elegiría en lugar de “Contro un cor” si siguiera la tradición de la prima donna de introducir algo de su elección en la escena de la clase de música [lección es un término pasado de moda XD], dice [“claim” es más que decir. Suele ser “reclamar”. En este contexto, “decir con indignación”] no estar enterada de tal práctica y se muestra atónita ante la simple ocurrencia de hacerlo. “¡Pero ‘Contro un cor’ es esencial en la obra! La chica está atrapada como un pájaro en una jaula intentando escapar. Se ve obligada a comunicarse con Lindoro inevitablemente en código, mediante una canción, y cuando canta ‘Caro, a te mi raccomando/ Tu mi salva, per pietà!’ [Tampoco hace falta que os lo traduzca, ¿verdad? Que no somos americanos... XD], le está suplicando que la salve de Bartolo. ¿Por qué iba a cambiarlo por otra cosa?” [Está chica es el sentido común con patas. Tiene toda la razón del mundo]
Damrau has equally strong opinions on the use of coloratura for dramatic effect. Unlike some singers of previous generations, who were encouraged to cut back on the vocal garni by conductors who found the flourishes suspect, Damrau employs embellishments to emphasize the impact of language. And thanks to her love of horseback riding and, especially, dancing, her vocal prowess is matched by her fluidity of physical movement. "Dancing is my big hobby. These activities are essentials for me. My body is my instrument, and I have to keep it fit and flexible, especially when you do roles where you're always moving, like Rosina, or Zerbinetta, where you have to dance."
Damrau tiene, de igual manera, las ideas claras en cuanto al uso de la coloratura para crear dramatismo. A diferencia de algunos cantantes de generaciones anteriores, a los que directores que encontraban las florituras sospechosas “les sugirieron” que se ahorraran los adornos [garnish es la decoración que se pone en un plato, en las letras al escribir… Ese tipo de cosas. En general. Bueno, ya me entendéis], Damrau usa el virtuosismo para enfatizar el impacto del lenguaje. Y gracias a su pasión por montar a caballo y, sobre todo, por el baile, sus proezas vocales van acordes con su fluidez de movimientos. “El baile es mi gran afición. Estas actividades son indispensables para mí. Mi cuerpo es mi instrumento, y tengo que mantenerlo en forma y flexible, especialmente cuando tengo que hacer papeles en los que tienes que moverte mucho, como Rosina, o Zerbinetta, en los que tienes que bailar.”
What's more, her Italian diction is superb, something that cannot always be said for Central and Eastern European artists. "Oh, I'm so glad to hear that," she says, "because I have a facility for languages, and I work very hard to communicate well." Whether Rosina is expressing delight over Almaviva's furtive caress or anger over his imagined betrayal, Damrau deploys her clarity of speech to vivid effect; she points out that in "Una voce poco fa," the word "vipera" is key — the girl knows full well she can be a viper. Later on, the bite she puts into the word "traditore," for example, cuts to the quick. "My Rosina is not shy. She was not planned like that. That's why I think the storm [in Act II] is Rosina, a metaphor for her feelings, and why I convinced Bart [director Bartlett Sher] to keep me onstage while the storm is happening, so people can see what is happening to her. Barbiere is not all comedy and ba-ba-ba and on the surface — not at all."
Es más, su pronunciación italiana es soberbia, algo que no puede decirse de muchos artistas de Europa central y del este. “Vaya, me encanta oír eso,” dice, “porque tengo facilidad para los idiomas, y me esfuerzo mucho para comunicarme bien.” Tanto si Rosina está expresando alegría por las caricias furtivas de Almaviva como furia por su imaginada traición, Damrau despliega toda su facilidad de dicción para producir un efecto vívido; señala que en el “Una voce poco fa”, la palabra “vipera” es clave —la chica sabe perfectamente que puede ser una víbora. Más tarde, el énfasis [bite, mordisco. Es muy gráfico XD] que pone en “traditore”, por ejemplo, te llega al alma [“cut to the quick/to the heart” significa herir los sentimientos de otro]. “Mi Rosina no es tímida. No está pensada así. Por eso creo que la tormenta (en el Acto II) es Rosina, una metáfora de sus sentimientos, y por lo que convencí a Bart (el director Bartlett Sher) para que me dejara quedarme en el escenario durante la tormenta, para que el público vea lo que le está pasando. Il Barbiere no es todo comedia y bla-bla-bla superficial —de ningún modo.”
Damrau's interpretation is so kinetic, it makes one think that if she ever sang Lucia, she wouldn't stop at stabbing Lord Arturo Bucklaw up in the bridal chamber — she'd kill everyone. It's a notion that makes Damrau roar with laughter. Is there, in fact, a Lucia in her future?
La interpretación de Damrau es tan dinámica, que le hace a uno pensar que si alguna vez cantara a Lucia, no se pararía después de apuñalar a Lord Arturo Bucklaw en la cámara nupcial —mataría a todo el mundo [Sí. Definitivamente sí. Es su estilo XDDD]. La simple idea hace que a Damrau le dé un ataque de risa. ¿Pero hay, de hecho, una Lucia en su futuro?
"Yes," she admits with a smile. "I am studying it, and although my voice is what you'd call lirico–leggiero — my first voice teacher knew this from the start and told me she was ninety-eight percent sure it will stay that way — I want to play the more dramatic bel canto roles someday. Anna Bolena is not out of the question. I love Roberto Devereux — how I'd like to sing Elizabeth! — but check back with me in another fifteen years." Have any such roles already been offered and turned down? "Violetta. I love Traviata — that's where the idea of my becoming an opera singer started to grow. I could do it now, but I want my voice to be more mature for it and really ready for this role that is so dear to me." On the other side of the same coin, Met audiences hankering to see her Queen of the Night will be disappointed; she's booked instead to sing her first Pamina next season. "I've decided to put aside the Königin. I've certainly proved that I can sing it, in something like fifteen different productions, but you also have to know when to let go of a role. You don't have to do everything at once." She goes on to confide that more realistic additions to her repertoire will soon include Olympia in Les Contes d'Hoffmann, Adèle in Le Comte Ory and Massenet's Manon.
“Sí,” admite con una sonrisa. “Estoy estudiándola, y aunque mi voz es lo que llamaríais lirico–leggiero —mi primera profesora de canto lo supo desde el principio y me dijo que estaba segura al 98 por ciento de que se quedaría así— quiero hacer papeles de bel canto más dramáticos algún día. Anna Bolena no está fuera de mis expectativas. Me encanta Roberto Devereux —¡cómo me gustaría cantar a Elizabeth!— pero vuelve a hablar conmigo dentro de quince años.” [¿Veis?, ¿veis?, ¿veis? Chica lista] ¿Te han ofrecido ya alguno de los papeles y lo has rechazado? “Violetta. Me encanta La Traviata —de ahí es de donde surgió la idea de convertirme en cantante de ópera. Podría hacerlo ahora, pero quiero que mi voz haya madurado y esté realmente lista para un papel que es tan especial para mí.” En el otro lado de la misma moneda, la audiencia del Met, anhelante por ver su Reina de la Noche, va a estar decepcionada; ha firmado para cantar a Pamina la próxima temporada. “He decidido dejar de cantar a la Reina [Que noooo… Que también la va a cantar un par de días ^^] Ya he demostrado que puedo cantarla [y que lo diga…], en más o menos quince producciones diferentes [en realidad han sido veinte], pero también tienes que saber cuándo dejar un papel. No tienes que hacerlo todo a la vez.” Añade también que algunos papeles, como Olympia de Les Contes d’Hoffmann, Adèle de Le Comte Ory y Manon de Massenet, estarán pronto en su repertorio.
Damrau's coloratura roles also include Lakmé and Gilda — innocent victims to the bitter end, who might seem ill-suited to her powerful performing style. Yet that forceful approach is not unique to her. In the past couple of seasons, the Met has seen a tough Isabella (Olga Borodina) in L'Italiana in Algeri and a hellion Norina (Anna Netrebko) in Don Pasquale. Does Damrau sense a trend in presenting more forceful interpretations of these comic bel canto heroines?
Entre los roles coloratura de Damrau están incluidos Lakmé y Gilda —víctimas inocentes de un final amargo, que pueden parecer poco apropiadas para su poderosa interpretación. Aunque esa interpretación llena de fuerza no es la única. En las dos últimas temporadas, el Met ha visto una Isabella con carácter (Olga Borodina) en L'Italiana in Algeri y una Norina traviesa [entiéndase como insumisa, rebelde. O algo así] en Don Pasquale (Anna Netrebko [Mira por dónde XD]). ¿Ve Damrau una tendencia a hacer interpretaciones con más fuerza de estas cómicas heroínas del bel canto?
"I think with the development of opera as theater — especially in Germany — you get more deeply into the plots and the characters and the words, and sometimes it's even more dramatic than it should be. We had a wonderful, wonderful production of Entführung at the Burgtheater in Vienna, done with all the tools of a contemporary play, not like opera with words, but like a real play. It was emotionally really, really tough — for the audience, too — and it went much more deeply into the dramatic situations. Also, our generation is more open to the situation of women in society. Everything has changed. We've changed. So whether we want to or not, we bring our times with us to these pieces. However, I would never play Gilda like Rosina. Gilda has to be like a jewel, a girl madly in love, very tender to her father, put under pressures, and still a child — not the way a fifteen-year-old is now but the way she was two hundred years ago."
Creo que con el desarrollo de la ópera como teatro —especialmente en Alemania— te metes más en el argumento, los personajes y las letras, y a veces es más dramático de lo que debería ser. Hicimos una producción realmente maravillosa [maravillosa, maravillosa. Supermaravillosa XD] de Die Entführung [aus dem Serail] en el Burgtheater de Viena, hecha con todos los recursos de una representación actual, no como una ópera sólo cantada, sino como una obra de teatro. Emocionalmente fue muy, muy duro [ella también repite mucho las palabras. Como yo. Qué bonito XD] —también para el público— y profundizó mucho más en las situaciones dramáticas. Además, nuestra generación está mucho más abierta a la situación de las mujeres en la sociedad. Todo ha cambiado. Nosotras hemos cambiado. Así que, lo queramos o no, traemos con nosotros nuestros tiempos a estas piezas. Sin embargo, nunca interpretaría a Gilda como a Rosina. Gilda tiene que ser una joya [un diamante en bruto, inocente], una chica locamente enamorada, muy afectuosa con su padre, presionada, y todavía una niña —no del mismo modo que es una chica de quince años hoy en día, sino del modo en que sería hace doscientos años.
As the conversation turns to Die Ägyptische Helena, I ask Damrau what attracted her most to singing Aithra. "I wanted to do it because it's another Strauss, and I love Strauss," Damrau says with great passion. "I've also sung Sophie and Zdenka (in Arabella), and Daphne is possible in the future. The orchestration in Helena is not that (heavy), but there are so many lyrical passages — and you have the wonderful language of Hugo von Hofmannsthal, a genius. The way Aithra recites the spells that make the sea swell and the sea calm down — ah, it's so great! I'm looking forward not only to sing this but to play this role!
A medida que la conversación avanza hacia Die Ägyptische Helena, le pregunto a Damrau qué es lo que más le atrae de cantar a Aithra. “Quería hacerlo porque es Strauss, y me encanta Strauss,” dice Damrau, apasionada. “También he cantado a Sophie y a Zdenka (en Arabella), y es posible que cante a Daphne en un futuro. La orquestación en Helena no es tan contundente [pesada, potente], pero hay muchos pasajes líricos —y está el maravilloso texto de Hugo von Hofmannsthal, un genio. La forma en que Aithra recita los conjuros que embravecen el mar y los que lo calman —ah, ¡es extraordinario! ¡Tengo muchas ganas, no sólo de cantarlo, sino de interpretarlo [como actriz]!”
"The big difference between Aithra and Zerbinetta is that she intervenes more directly in another woman's life. Zerbinetta reflects on love and lust and how relationships develop. [In Ariadne] women give advice, but they're just talking." Aithra, described in the libretto as a zauberin, which has been rendered in English as witch, magician, nymph or sorceress (Damrau prefers "goddess" but says "sorceress" will do), is like a benevolent Alcina, ensconced on her very own enchanted isle and adept at an array of incantations. Feeling great sympathy for Helen of Troy, she prevents her from being murdered by her husband, Menelas, concocts a potion of forgetfulness, then another to undo the effect of the first, and her efforts help reunite the couple.
“La gran diferencia entre Aithra y Zerbinetta es que ella interviene más directamente en la vida de otra mujer. Zerbinetta se refleja en el amor y en la lujuria y en cómo se desarrollan las relaciones. (En Ariadne) las mujeres dan consejos, pero sólo están hablando.” Aithra, descrita en el libreto como una zauberin, se traduce al castellano [obviamente, el texto original pone inglés, pero, ejem, lo estoy traduciendo XD] como bruja, maga, ninfa o hechicera (Damrau prefiere “diosa” [muy apropiado, si la canta ella XD] pero dice que “hechicera” servirá), es como la benévola Alcina, refugiada en su propia isla encantada y experta en un variado surtido [o sea, un montón XD] de sortilegios. Por la empatía que siente hacia Helena de Troya, evita que su marido Menelas la asesine, prepara una poción para producir amnesia y más tarde, otra para contrarrestar los efectos de la anterior, y todos sus esfuerzos ayudan a que la pareja se reconcilie.
Although Helena gives the impression of being written from a man's point of view (Menelas seeks redress for his wife's unfaithfulness), Helena and Aithra are actually calling the shots. "That's right!" Damrau declares. "It's really the women who are in control, and I'm sure Hofmannsthal knew this. If behind every great man there's a great woman, in this opera there are two!"
Aunque Helena da la impresión de estar escrita desde el punto de vista de un hombre (Menelas quiere vengarse por la infidelidad de su mujer), Helena y Aithra son las que mandan. “¡Es cierto!”, afirma Damrau. “En realidad son las mujeres las que controlan la situación, y estoy segura de que Hofmannsthal lo sabía. Si detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, ¡en esta ópera hay dos!”
There are two great women in Damrau's life, too — her teachers Carmen Hanganu in Würzburg and Hanna Ludwig in Salzburg. It was the latter who heard an Olympia in Damrau's voice, something the soprano took on faith even though she wouldn't have presumed she could sing it. As Damrau describes it, the sudden discovery that she was able to sing such difficult music was not unlike that of Juan Diego Flórez, and like the tenor, her international career has moved from strength to strength rapidly since 2002. Slower to fall into place has been a recording contract, although a program of Mahler songs with baritone Iván Paley has been released on the German label Telos, and a complete recording of Mozart's Zaide under Harnoncourt was recently issued by Deutsche Harmonia Mundi. Damrau concurs that her particularly lively performance manner is served well by live opera DVDs, and she hopes to do more. Another major event in her career is imminent: her New York recital debut in March at Weill Recital Hall — a fast-selling event at which one has every reason to expect that the Strauss lieder Damrau adores will be, if not on the program, among the encores.
También hay dos grandes mujeres en la vida de Damrau —sus profesoras Carmen Hanganu en Würzburg y Hanna Ludwig en Salzburgo. Fue esta última la que oyó una Olympia en la voz de Damrau, cosa que la soprano tomó como dogma de fe aunque nunca hubiera dado por supuesto que podía cantarla. Tal como Damrau lo describe, el descubrimiento repentino de que podía cantar música de esta dificultad no fue diferente al de Juan Diego Flórez, y como el tenor, su carrera internacional ha ido rápidamente de éxito en éxito desde el 2002. Lo que ha tardado un poco más en llegar ha sido un contrato con una productora, aunque grabó un CD de canciones de Mahler junto con el barítono Iván Paley, producido por la marca alemana Telos [Des Knaben Wunderhorn. Llevo un montón buscándolo… Si alguien lo encuentra, que avise, porfa. Aunque creo que sólo está en Alemania, Francia, EEUU y otros sitios chulos en general. Ays], y una grabación completa del Zaide de Mozart bajo la batuta de Harnoncourt, producido por Deutsche Harmonia Mundi [Lo teeengo ^^. También ha grabado más cosas, como un par de CDs de Lied, con Lademann al piano, etc. no muy largo]. Damrau está de acuerdo [con el entrevistador] en que su interpretación particularmente vital es muy apropiada para las grabaciones en directo para DVDs de ópera, y espera hacer más [y yo también]. Otro gran evento en su carrera es inminente: su debut en el Weill Recital Hall —un acontecimiento para el que las entradas se han agotado muy rápidamente y en el que uno tiene todas las razones para esperar que el Lieder de Strauss que Damrau adora esté, si no en el programa, entre los pluses [ya sé que “pluses” no es del todo correcto en castellano, pero no se me ocurre otra forma de decirlo. Y ya sé que me vais a entender].
Drawing our conversation full circle, I bring to Damrau's attention an observation about Die Ägyptische Helena made by Strauss biographer Michael Kennedy — that "in its rhythm it tends towards song," and that "in doing so, (Strauss) wrote his bel canto opera."
Para acabar nuestra conversación volviendo al principio, centro la atención de Damrau en una observación sobre Die Ägypstiche Helena hecha por el biógrafo de Strauss, Michael Kennedy —que “su ritmo suena como una canción [me explico: la música suena como si también la estuvieran cantado]”, y que “haciendo esto (Strauss), escribió esta ópera de bel canto.”
The soprano's reaction is immediate, decisive and delivered with an enormous grin: "It's all bel canto!"
La reacción de la soprano es inmediata, decidida, y viene acompañada de [literalmente, “enviada con”] una gran sonrisa: “¡Todo es bel canto!”
• John Morrone
• Traducido por Lilith