* "Numerosas grabaciones fonográficas dan testimonio de una voz, bella como muy pocas, dotada de una coloratura casi baritonal, invariable en todos los resgistros; una voz de carne y de sangre, de conceptuación lírica, en la frontera con el spinto; de extensión incomparable por la naturaleza privilegiada de su fiato, que se explayaba más como recurso al servicio de la frase que como mero alarde vocal. Sus turbadores filados —más hijos de la técnica que de sus facultades naturales— le permitían alcanzar el grado inverosimil de aquellos pianísimos suspirados hasta el extremo de hacerlos consustanciales con la vibración del propio aliento".
(* 'Miguel Fleta. Memoria de una voz'. Alfonso Saiz Valdivieso. Ediciones Albia, S. A., Madrid, 1986)